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Un químico que altera el sistema nervioso
Tomando lo que este periódico publica acerca del compuesto químico responsable de la nube, el thiodicarb, es de interés llevar a la opinión pública algunas consideraciones relativas a la salud.
Este compuesto se usa como insecticida, en particular un ovicida y larvicida de lepidópteros, para cultivos de algodón, maíz y soja.
Químicamente es de la familia de los tiocarbamatos (compuestos de la química orgánica que se componen de carbono, nitrógeno, hidrógeno y azufre).
El compuesto en cuestión es de uso agrícola, no indicado para uso doméstico. Según explica la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (Usepa), en su documento EPA-738-F-98-020, es un tóxico de categoría I (la más tóxica) si se lo ingiere, y de categoría III por irritación de piel y ojos (la categoría IV es la que no produce irritación).
Si entra en combustión y hay presencia de agua se producen otros compuestos, como el metomilo, un compuesto de toxicidad similar, pero de mayor persistencia en el ambiente.
Tanto uno como el otro son químicos que actúan como inhibidores de enzimas que son necesarias para evitar la sobreestimulación nerviosa; de modo que su acción, cuando ingresa al organismo en cantidades suficientes, altera el sistema nervioso.
Debe destacarse que es un producto de uso restringido, pero permitido. Fue registrado por primera vez en los Estados Unidos en 1984, y hay un poco más de una decena de marcas registradas que lo tienen como compuesto activo en su formulación.
Su transporte y su manipulación en forma segura son bien conocidos, y las medidas de primeros auxilios para la población no expuesta directamente se restringen a lavarse con agua y jabón, y si hay irritación ocular, hacer lavado con agua. Los síntomas desaparecen rápidamente luego de cortar la exposición.
No obstante lo anterior, el tiempo de vida media del thiodicarb en el ambiente es de unos pocos días, y en este episodio la lluvia favoreció ampliamente la mitigación del impacto, que podría haber sido de consecuencias mucho mayores.
Por Sergio Turquía
La Nación
Viernes 7 de Diciembre de 2012