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Disminuyó la cantidad de basura en el centro
Se advirtió que los contenedores fueron vaciados y limpiados
El nivel de acumulación de basura en el centro porteño disminuyó notoriamente ayer, tras varias semanas en la que las bolsas con residuos inundaron contenedores y calles en el área de concesión de la empresa Cliba.
En una recorrida, LA NACION pudo constatar que la situación tendía a normalizarse en la víspera en los puntos críticos, como por ejemplo el Bajo, donde los grandes contenedores de 1000 litros instalados sobre la avenida Alem y su entorno estaban limpios y no despedían los habituales olores nauseabundos.
Anteayer, el gobierno porteño había amenazado con rescindir el contrato a Cliba, si las deficiencias en la higiene urbana se prolongaban.
Por motivos que se desconocen, desde hace varios meses resultaba insatisfactorio el servicio que la empresa presta en el microcentro, el macrocentro y Recoleta. El origen de la situación no fue explicado por la firma; cuando LA NACION intentó comunicarse, la respuesta fue que hasta hoy no habría nadie con autoridad para responder.
Las falencias no sólo fueron advertidas por los vecinos de la zona en cuestión, que padecieron por la presencia de contenedores saturados y bolsas sobre las veredas, en jornadas con altas temperaturas que favorecieron la descomposición de los desechos y las consecuentes emanaciones.
La Subsecretaría de Higiene Urbana del gobierno de la ciudad también notó las anomalías. Cliba recibió multas por 130.000 pesos en octubre, 310.000 pesos en noviembre y 1.470.000 pesos en la primera quincena de este mes.
El ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli, aclaró que "las multas se descuentan de los pagos de los servicios a la empresa" y recordó que los incumplimientos son detectados gracias a un "plan integral de auditoría lanzado hace un mes, que con equipamiento, tecnología y recursos humanos detecta en tiempo real desde la mala operación de la empresa hasta el comportamiento de los comercios, consorcios, bancos, empresas y shoppings".
Si bien es cierto que existe una gran irresponsabilidad ciudadana en el manejo de los residuos domiciliarios, en otros barrios de la ciudad no se registraron tantos inconvenientes de manera sostenida.
La amenaza de la posible rescisión del contrato, tal como publicó ayer LA NACION, parece haber surtido efecto. En el mediodía de la víspera, las calles y los contenedores de la zona se veían mucho menos sucios y la acumulación de bolsas era la excepción. Habrá que ver cómo evoluciona la situación a partir de hoy, cuando se retoma la semana hábil.
La Nación
Lunes 17 de Diciembre de 2012