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La Presidenta y Mujica no lograron destrabar el conflicto por Botnia y sigue la negociación
No cedieron en la disputa sobre una mayor producción; se reúnen los cancilleres
El nuevo barco, el nombre de Francisco con que fue bautizado y la paz del río en la noche fría de Puerto Madero no alcanzaron para disipar las tensiones entre Cristina Kirchner y José "Pepe" Mujica.
Los presidentes abrieron formalmente una negociación, hasta anoche trabada, que continuará hoy entre los equipos técnicos de ambos países ante el pedido de la pastera UPM (ex Botnia) de ampliar su producción de pasta celulosa, a lo que se opone la Argentina.
Aunque mostraron voluntad de diálogo, ninguno de los dos presidentes cedió y, ante el inminente fracaso de la reunión, que se armó a las apuradas, acordaron que los cancilleres retomaran las conversaciones hoy por la mañana para tratar de destrabar el diferendo.
Mujica llegó ayer por la tarde a Buenos Aires para participar, junto con la Presidenta, del acto de botadura del nuevo barco de la empresa Buquebús.
Si bien intercambiaron gestos de amistad, como pocas veces antes admitieron la tensión entre ambos gobiernos. "Tendremos discrepancias, pero hemos entendido que la unidad es el único camino para seguir creciendo", dijo Cristina sobre el clima de incipiente tensión. "Estamos en el mismo barco. Vendré las veces que tenga que venir a Buenos Aires para intentar un abrazo. Podemos discrepar, pero ante todo son mis amigos", describió Mujica.
Así se presentaron en público ambos presidentes en los discursos con los que cerraron el acto, que tuvo lugar justamente en medio de un nuevo conflicto diplomático que fue creciendo en las últimas horas.
La disputa es esta vez por el aumento en la producción de la pastera de Fray Bentos, que se agravó cuando el presidente uruguayo dio a entender que ya tenía la decisión tomada de autorizar el pedido de la empresa, que quiere llevar del millón de toneladas de pasta celulosa que fabrica por año actualmente a 1,3 millones. El gobierno argentino le respondió con una dura advertencia: anunció que podría volver a demandar al país vecino ante la Corte Internacional de La Haya si se avanzaba sin su consentimiento y criticó a Montevideo por no enviarle la información necesaria para evaluar el impacto ambiental que podría provocar aumentar la producción de la pastera.
La reunión entre Cristina Kirchner y Mujica estuvo a punto de caerse. Se había anunciado para las 19.30, antes del acto que tenían que encabezar ambos presidentes. Una carpa VIP los esperaba a los dos, pero llegaron sobre la hora. En el medio, el gran ausente del cóctel para inaugurar el buque Francisco era el canciller de Uruguay, Luis Almagro, que se había resistido a participar. Entonces llegaron sus declaraciones desde Montevideo. En una respuesta al comunicado de anteanoche de Héctor Timerman, Almagro ya había levantado la tensión. "La Argentina tuvo la oportunidad de hacer los planteos y hace un buen tiempo que las respuestas de Uruguay están en la Comisión Ambiental del Río Uruguay", respondió, y ratificó que la amenaza de Timerman de volver a La Haya "no altera" la decisión de Mujica.
El presidente uruguayo había planteado que ofrecería a Cristina Kirchner una opción para avanzar en un acuerdo que incluyera la posibilidad de autorizar el aumento de producción de la pastera a cambio de sumar nuevos controles ambientales. Anoche no habló tras el encuentro.
"Nosotros vamos a cumplir con el fallo de La Haya", respondió Timerman sobre la negativa argentina a avalar una mayor producción. Fue en una conferencia que improvisó con el buque recién inaugurado de fondo. Allí informó sobre la reunión, a la que calificó de "cordial", en la que hubo "intercambio de opiniones" y que continuará hoy en su despacho de la Cancillería con los equipos técnicos de cada país. "Apostamos a un acuerdo, desde lo técnico y desde lo político", aportó el embajador argentino en Uruguay, Dante Dovena, que se quedará en Buenos Aires por pedido de la Presidenta para estar hoy en el nuevo encuentro.
El gobierno argentino entró en estado de alerta. Según confió una fuente oficial, los datos, cerca de 40, que ya tienen de los estudios de impacto ambiental dieron cuenta de que la capacidad del río Uruguay está al límite de lo permitido sobre contaminación.
La reunión de hoy, sin horario, será por la mañana y tendrá como eje la cuestión ambiental y de transporte, según anticipó un funcionario argentino. Del lado uruguayo, el silencio fue notable.
Mujica llegó sobre la hora a la terminal de Puerto Madero. Llevaba un pantalón de vestir gris, camisa con cuello desabrochado, un suéter verde oscuro de lana y un saco azul. Junto a Cristina recorrieron el nuevo buque, hicieron estallar la clásica botella de champagne, esta vez Paul Rigaud, y pasaron a los discursos. La Presidenta tocó todo lo que vio a su paso por el barco. A pedido del dueño de Buquebus, Juan Carlos López Mena, se lo debía nombrar Francisco Papa. El empresario se llevó todos los elogios. De Cristina y de Mujica.
En la recorrida, la Presidenta se mostró mucho más cálida con López Mena que con su par uruguayo. Recién cuando llegaron las palabras finales mostraron algo de distensión. Entonces aceptaron reunirse. El encuentro fue en un living de estilo Luis XV, todo blanco, dentro de una carpa VIP. No probaron bocado. El encuentro duró apenas 20 minutos. Y no alcanzó para anunciar un acuerdo.
Discursos para descifrar
Qué dijeron los presidentes de Uruguay y la Argentina
- "Tenemos diferencias, podemos tener discrepancias, pero todos los presidentes de la región hemos entendido que la unidad es el único camino para seguir creciendo en paz"
Cristina Kirchner
- "No voy a hacer el juego por nuestras contradicciones porque en realidad estamos en el mismo barco, jamás debemos cometer el error de que nuestras contradicciones nos separen de cuestiones esenciales"
José Mujica
Una veintena de asambleístas de Gualeguaychú, acompañada del intendente de esa ciudad, Juan José Bahillo, llevaron ayer sus reclamos al secretario de Ambiente, Juan José Mussi, luego que se la papelera uruguaya anunció un incremento en su producción. En la reunión, Mussi recibió una nota firmada por los asambleístas y manifestó: "Si Entre Ríos elabora un plan de monitoreo, nosotros podemos ayudar financieramente".
El funcionario también se comprometió a transmitir el pedido de la asamblea a Hernán Orduna, presidente de la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARU). Al finalizar la reunión, el intendente Bahillo dijo haber encontrado una buena predisposición en la secretaría que conduce Mussi, mientras que los asambleístas plantearon la necesidad de obtener "información y monitoreo de la calidad del aire" en la zona.
Mariana Verón
La Nación
Martes 1 de Octubre de 2013