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Para los especialistas, los datos ambientales son confusos y opacos
Así lo expresaron expertos en temas de medio ambiente consultados por LA NACION.
"Información poco clara", "confusión en el manejo de los datos" y "enormes sospechas". Todas estas variables confluyen en la impresión generalizada que por estos días tienen en forma coincidente los especialistas en medio ambiente al evaluar los informes que emitió la Argentina sobre la presunta contaminación de la empresa UPM (ex Botnia) en el río Uruguay.
Las lecturas críticas de los informes que emitió el canciller Héctor Timerman sobre los desechos de la pastera en el río Uruguay provienen de sectores de los más variados del espectro político.
Por ejemplo, el ex embajador Raúl Estrada Oyuela, que fue desplazado en 2007 de su cargo de representante especial para Asuntos Ambientales de la Cancillería, expresó ayer a LA NACION que "el Gobierno introdujo un manto de oscuridad y sospechas" cuando decidió por resolución unilateral que las actas de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) serían reservadas. Así lo definió el canciller Héctor Timerman en 2006 por medio de una resolución que se hizo retroactiva a todos los informes de 2002 a la fecha.
No es casual que en Uruguay todas las críticas sobre "manejos oscuros" en la CARU apunten al representante argentino en esa comisión, el entrerriano Hernán Orduna, quien sistemáticamente se niega a hablar con la prensa.
"En los informes que dio a conocer Timerman se descargaron análisis del agua del río que ya viene contaminada por Brasil y la Argentina por la descarga de agroquímicos y otras basuras", dijo Estrada Oyuela.
En esta misma línea de análisis, Juan Carlos Villalonga, de la ONG Los Verdes, explicó a LA NACION que "todo indica que los niveles de contaminación del lado uruguayo serían aceptables", aunque reconoció que la información que dio Timerman resulta "confusa y poco confiable".
Por todos estos motivos Villalonga se preguntó: "Si Timerman tenía datos en 2011 que mostraban contaminación en el río, ¿por qué no lo denunció y decidió esperar hasta ahora?". El especialista en temas ambientales cree que los índices de contaminación del río del lado uruguayo no serían alarmantes.
Villalonga también graficó que la puja entre Uruguay y la Argentina por la pastera UPM "nos pone en el peor de los mundos porque sólo recibimos información confusa y parcial".
Por otra parte, Hernán Giardini, de Greenpeace, coincidió en que "los informes que emitió son poco claros" y puso en dudas la voluntad política del canciller Timerman de erradicar la contaminación del río. "Resulta extraño que el Gobierno se ocupe ahora de la contaminación de la pastera cuando en su momento desoyó los reclamos que hicimos para poner en marcha una política de producción limpia de las empresas de celulosa tanto en Uruguay como en la Argentina", dijo Giardini a LA NACION.
En este sentido, el referente de Greenpeace en la Argentina sostuvo que el plan de producción limpia que nunca aceptó el Gobierno consistía en una producción libre de cloro y con forestación sustentable en el largo plazo.
La Nación
Miércoles 16 de Octubre de 2013