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Los mendocinos, ante la peor crisis hídrica en 60 años
MENDOZA.- El agua escasea cada vez más en Mendoza. El calor, las bajas precipitaciones níveas y las demoras de inversiones en las plantas potabilizadoras y las redes domiciliarias agravan el problema. Según los científicos, esta provincia vive la peor sequía de los últimos 60 años, con el caudal de los ríos muy por debajo del promedio histórico. Ya están en vigor las restricciones al riego agrícola y son cada vez más los ciudadanos multados por derrochar agua.
Según confirmaron a LA NACION los diferentes organismos locales vinculados al agua, los mendocinos utilizan por día hasta 800 litros por persona cuando lo establecido por la OSM es de 200 litros per cápita diarios."Necesitamos solidaridad y toma de conciencia. Con estas temperaturas la situación es más compleja", expresó Javier Montoro, director del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (Epas), por lo que solicita un uso responsable del vital elemento. "Es una situación de emergencia y no podemos fabricar la nieve, por eso necesitamos el compromiso de todos", expresó Guillermo Amstutz, titular de Aysam, la empresa de agua provincial. Así, hoy en la provincia del oeste argentino, destacada por ser un oasis en medio del desierto, se sigue despilfarrando el vital recurso en perjuicio de miles de ciudadanos que, por falta de inversión oficial histórica, tiene graves problemas de suministro y de presión en las cañerías, por lo que suelen pasar semanas con pocas gotas saliendo de las canillas o con vaivanes de presión.
En Mendoza, el 15% del recurso hídrico es para el consumo, mientras que el 85% está destinado al riego. Pero, en el camino se pierde la mitad. Por tal motivo, ya comenzaron las restricciones para los regantes, por lo que el agua del río Blanco ha comenzado a tener otro destino: la potabilización. La decisión fue tomada por los tres organismos vinculados al agua: Departamento General de Irrigación (DGI), Aysam y el Epas. Las plantas potabilizadoras están trabajando por debajo del 40% de su capacidad operativa. En estos días, hasta que se produzcan los mayores deshielos, el consumo de agua llega a triplicar a lo que reciben los principales diques como Potrerillos y Cipolletti.
Un grupo de investigadores del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla) determinó que en el último lustro de mediciones níveas (2010-2014) se ha registrado una "situación extrema de sequía" que no se evidenciaba desde hacía seis décadas.
La Nación
Viernes 2 de Enero de 2015