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Por empresas libres de humo

Para quienes viven en hogares donde no hay fumadores, el medio laboral supone la principal fuente de exposición ambiental al humo del tabaco. Un tercio de la vida de un adulto transcurre en el lugar de trabajo, el segundo sitio donde permanece más tiempo después de su casa, que puede ser la única fuente de exposición al tabaco para los no fumadores que no convivan con fumadores activos. Por sí solo esto legitima el pedido de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a los gobiernos para que garanticen espacios públicos y lugares de trabajo ciento por ciento libres de humo, con el fin de evitar las 200.000 muertes diarias que provoca respirar las sustancias tóxicas emanadas del cigarrillo.

Los datos manejados por las asociaciones médicas y las entidades antitabáquicas coinciden en que en la Argentina mueren alrededor de 6000 personas por año por haber estado expuestas de manera involuntaria al humo ambiental y unas 40.000, por consumir cigarrillos. La batalla contra el hábito de fumar suma día tras día nuevas voluntades, individuales y colectivas.

De acuerdo con el Registro Nacional de Instituciones y Empresas Libres de Humo de Tabaco, dependiente del Ministerio de Salud, cada vez más empresas e instituciones se suman a esta campaña contra el cigarrillo. El número de inscriptos creció de 290 a 852 desde junio de 2005. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires se concentra el 70 por ciento de las compañías adheridas, de las cuales el 66 por ciento tiene menos de 100 empleados y el 15 por ciento, más de 200. También se adhirieron las universidades del Comahue y de Río Tercero.

Más de 400 empresas, con más de 55.000 trabajadores, ya cuentan con el certificado otorgado por la cartera de Salud y las restantes tienen el proceso en trámite. No sólo se benefician los empleados de esas compañías, sino también sus clientes, proveedores y visitas. Entre los requisitos para ser considerada libre de humo figura la obligación de prohibir fumar en todos los espacios cubiertos y abiertos cerca de las bocas de ventilación, y que no se permita encender cigarrillos en los autos de la compañía ni en las reuniones organizadas por ella.

La prohibición de fumar en el lugar de trabajo no transforma a los fumadores en no fumadores. Sin embargo, un ambiente libre de humo de tabaco puede ayudar a los fumadores a reducir el consumo o a dejar de fumar. Al respecto algunos especialistas señalan que la imposibilidad de fumar en los lugares públicos cerrados hace que los fumadores consuman entre 10 y 12 cigarrillos menos por día, y muchos de ellos, al notar el impacto positivo, deciden dejar de fumar.

La principal finalidad de una política sobre consumo de tabaco en el lugar de trabajo es la protección de los empleados contra el aire contaminado por humo del cigarrillo. Pero existen otras motivaciones como, por ejemplo, el ausentismo laboral. Los fumadores suelen presentar un mayor número de enfermedades y una salud más delicada, factores que pueden propiciar más ausencias en el trabajo.

Es de esperar que todas las empresas adopten una política sobre prevención y control del tabaquismo que proteja los derechos y responda a las necesidades de las personas que no fuman, respecto de los derechos y necesidades de quienes fuman. El establecimiento de lugares de trabajo libres de humo de tabaco constituye un punto importante en la reducción de las enfermedades vinculadas con el consumo del tabaco y de la mortalidad prematura y evitable entre la población activa.

La Nación
Miércoles 20 de Junio de 2007

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