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La UIA quiere hacer llegar sus reclamos a Kirchner

Crece la preocupación por la situación de las empresas; analizan presentar amparos

Los industriales se cansaron de hablar con ministros, secretarios y subsecretarios por la crisis energética. Ahora quieren contarle personalmente sus preocupaciones al presidente Néstor Kirchner. Así lo plantearon ayer dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA), después de una reunión que mantuvieron por cinco horas y en la que expusieron, con total crudeza, la situación. El reclamo no es sólo corporativo: algunos preparan recursos de amparo en la Justicia.

Ya sabían que, al menos hasta pasado mañana, se seguirán aplicando a las empresas cortes de luz entre las 16 y las 0. Se ahorran con la medida unos 1200 megavatios, lo que equivale a dejar todos los días a oscuras a algo más de la población de la ciudad de Buenos Aires. O a la mitad de los clientes de Edesur. O cuatro ciudades como Mar del Plata. O, peor aún, a toda la costa atlántica, en verano y a pleno sol, sin electricidad durante dos temporadas.

Actualmente, en energía falta absolutamente todo: gas, agua, gasoil, fueloil y electricidad. La alarma irrumpió, como pocas veces, en el despacho presidencial. Kirchner volvió a designar al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para cabalgar la crisis. La decisión causó, según algunas fuentes, una fuerte pelea que desembocó, por enésima vez, en rumores de la renuncia del secretario de Energía, Daniel Cameron (ver aparte). Por la noche esa versión fue negada.


Todos contra el GNC


Después del encuentro, la UIA emitió un comunicado en el que reconoció institucionalmente que los cortes afectaban la producción. "En las últimas semanas -dice el texto-, se han producido pedidos de reducción de demanda de energía eléctrica a más de 4000 empresas en todo el país, que en la mayoría de los casos superan el 40% de la demanda de esas empresas, en una banda horaria de entre seis y ocho horas diarias. En el gas, las restricciones abarcan a cerca de 900 empresas, con cortes que, en algunos casos, se han extendido varios días."

Se volvió a pedir que el ahorro fuese más amplio. Que se les cortara, reclamaron los dirigentes, a los usuarios de gas natural comprimido.

La situación más apremiante sigue siendo la eléctrica. Las distribuidoras de gas empezarán desde hoy a devolver el fluido a los contratos firmes. Pero los interrumpibles siguen sin suministro. Sólo la falta de gas para las usinas le quita al sistema eléctrico nacional unos 1000 megavatios. Sigue sin llover en el Comahue, en la Patagonia, lo que obligó al Gobierno a tomar una medida sin antecedentes cercanos: permitir que siguiera bajando el agua de la central Piedra del Aguila, a cambio de mantener el nivel de El Chocón, para no causar desequilibrios ecológicos. Eso se consiguió mediante un acuerdo con Elías Sapag, conductor de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas. Una curiosidad de la crisis: Sapag pertenece al Movimiento Popular Neuquino, el mismo partido que Jorge Sobisch, un adversario político de Kirchner.

La medida le permitirá al Gobierno ganar tiempo para intentar evitar cortar la luz durante las 24 horas a las empresas, una posibilidad que hace cundir el pavor entre los industriales. Algunos dirigentes de Córdoba recibieron anteayer, a las 18, faxes con un adelanto que después fue rectificado: que interrumpieran todo el día.

En el Gobierno lo negaron. "No dimos esa orden. Justamente trabajamos para no llegar a eso -dijeron-. Quizá Córdoba tenga una situación más crítica, pero no salió de nosotros la decisión."

Los cordobeses están, además de preocupados, molestos. Oscar Guardianelli, de la Unión Industrial provincial, pidió un sinceramiento de la situación porque, sospecha, Córdoba hace un ahorro que no todo el país emula. Dijo, por ejemplo, que el uso de combustibles alternativos al gas se controlaba en las fábricas con escribano.

Héctor Muro, de Tucumán, dijo que muchos ingenios tenían generación propia, pero que las citrícolas necesitaban imperiosamente del gas. Alguien hizo la siguiente cuenta: la industria sólo consume un 30% de la electricidad nacional; si todos los habitantes ahorraran un 10%, el impacto para todos sería inferior.

Se instruyó, además, a todas las uniones a reclamar por cuenta propia. El paso más osado lo dieron los salteños, después de una reunión en la capital provincial. Se pidió, por ejemplo, que los canales de TV no transmitieran entre las 20 y las 23. Hubo también acusaciones hacia Buenos Aires. "La UIA ha escondido bajo la alfombra el problema para no quedar mal con el Presidente", dijeron.

Francisco Olivera
Con la colaboración de Carlos Federico Pastrana, corresponsal en Salta

La Nación
Miércoles 27 de Junio de 2007

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