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Tras dos semanas de alivio, les cortaron el gas a las fábricas
Lo decidieron el Gobierno y las gasíferas, que excluyeron al GNC; sigue la restricción de luz
Se prevén horas de frío durante estos días y el Gobierno y las empresas gasíferas decidieron volver a cortarles, después de dos semanas, el gas natural casi completamente a las industrias. La razón, que fue discutida y consignada en un acta el martes pasado a la noche, durante la reunión del comité de crisis que integran las compañías y la Secretaría de Energía, es preservar la presión de los gasoductos para no afectar el servicio en los hogares.
"Ola polar." Esa es la frase que sueltan en las empresas y el Gobierno para explicar lo que viene y los motivos del nuevo corte, que incluye los contratos llamados firmes , aquellos que tienen los clientes que pagan una reserva de capacidad y están resguardados, al menos en la teoría, del racionamiento. La metáfora térmica no implica una Argentina convertida en Finlandia durante el fin de semana largo. Se trata, más bien, de temperaturas de entre los 0° y los 4° de mínima, lo suficiente para que el sistema de gas actual, que trabaja al límite, se vea exigido.
Gas Natural BAN, Metrogas y Camuzzi tomaron entre el martes y ayer la decisión que, hasta el momento, no incluye al gas natural comprimido (GNC). Las restricciones siguieron y seguirán también con la electricidad: durante todo el fin de semana se aplicarán cortes a empresas grandes y medianas entre las 16 y las 0. Aunque, por el feriado, se les permitirá esta vez a las fábricas manejar el racionamiento de manera que el promedio de ahorro entre hoy y el lunes sea el mismo: 1200 megavatios diarios.
Hasta las elecciones
La situación volvió ayer no sólo a intensificar las internas dentro del Gobierno, sino también la presión sobre las productoras de gas. Una reciente conversación entre el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y directivos de una petrolera líder en el país explica en sí misma cuál es el horizonte oficial en la crisis. Moreno pidió que le dieran gas por lo menos hasta octubre, y recordó que probablemente él dejaría su cargo después de esa fecha.
En algunas plantas falta gas desde el sábado pasado. Profertil, la fabricante de urea granulada controlada por Repsol YPF y la canadiense Agrium, suma 19 días sin producción. La merma equivale a 66.000 toneladas menos de urea, fertilizante fundamental para el cultivo de maíz y trigo. Profertil tiene el 75% del mercado, y la preocupación llevó ayer a dirigentes de la Sociedad Rural a pedir una reunión con ejecutivos de la compañía.
También se oyeron quejas en el sector metalmecánico. La Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra) volvió a reunirse para proponer un plan de concienciación social sobre el uso de la energía. "Cuando las razones técnicas lo impiden, el suministro se corta -dijo a la agencia Télam Sergio Vacca, presidente de la entidad."
La Federación Argentina de la Industria del Caucho fue más cruda y directa: le envió ayer una dura carta al presidente Néstor Kirchner. El texto definía la situación como "grave", advertía que se sumaba ahora la escasez de materias primas y reclama un trato menos "cruento" para la industria y un ahorro generalizado, que resumía con una figura: el trabajador que tiene permiso para despilfarrar en su casa es el mismo que sufre suspensiones en su empleo. "En el entendimiento de que la grave crisis energética que afecta al país no tiene una única ni pronta solución, los industriales del sector caucho estamos convencidos de que la prioridad en el abastecimiento debe ser la industria", empezó. "Quienes afrontamos los riesgos empresarios, y entre ellos la seria responsabilidad de mantener el empleo de tantas familias, no podemos admitir que, mientras las industrias carecen de energía, reluzcan a pleno las vidrieras, marquesinas y carteles luminosos, edificios enteros a media noche, espectáculos nocturnos, etc. Estamos convencidos de que, ante un plan general coherente de ahorro, la sociedad se esforzará para acompañarlo." Sobre el final, deslizó el párrafo más áspero: "Los costos son un tema aparte. Los pocos paliativos a la crisis, porque no pueden llamárseles soluciones, son muy altos, pero tampoco estaban previstos en tales magnitudes. Tampoco pueden ser trasladados a precios".
Por Francisco Olivera
De la Redacción de LA NACION
Con la colaboración de José Crettaz
La Nación
Viernes 6 de Julio de 2007