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China ejecutó a un alto funcionario en medio de la alarma sanitaria
Había recibido sobornos de empresas
PEKIN.- En una sentencia con la que el gobierno intenta acallar la presión internacional ante la alarma sanitaria creada por los productos fabricados en China, el ex director de la autoridad estatal para el Control de Alimentos y Medicinas Zheng Xiaoyu fue ejecutado ayer, en cumplimiento de una condena por corrupción y negligencia, informó la agencia Xinhua.
Zheng, de 63 años, fue condenado por autorizar nuevos medicamentos que no habían sido probados y que causaron la muerte de por lo menos 10 personas. El tribunal que lo juzgó lo encontró culpable de aceptar sobornos de empresas farmacéuticas por valor de 6,49 millones de yuanes (unos 884.500 dólares).
El funcionario, que se había convertido en un símbolo de los serios problemas en el control de calidad de diversos productos en China, fue ejecutado después de que el Tribunal Supremo de Pekín ratificara la sentencia, dictada en mayo. La medida busca servir como intimidación y mostrar a los consumidores que el Estado actúa de forma implacable para garantizar la seguridad de los alimentos y los remedios, comentaron los medios estatales.
Durante la gestión de Zheng, entre 1998 y 2005, su agencia aprobó el uso de seis remedios que, según se demostró, no servían para nada o causaban daños a la salud.
Su ejecución, que pareció obedecer a motivos políticos, coincidió con la fuerte presión ejercida por la comunidad internacional para que Pekín garantizara la seguridad de sus exportaciones de productos alimentarios y de farmacia.
El caso se enmarca en toda una serie de escándalos sobre sustancias peligrosas en alimentos, remedios, comida para animales, neumáticos y otros productos, que han generado preocupación en todo el mundo. Los funcionarios chinos han sido enfáticos al asegurar que están decididos a controlar y eliminar las irregularidades en alimentos y medicamentos.
El hecho más reciente se dio en España, que debió retirar 100.000 tubos de pasta dental procedentes de China contaminados con dietilenglicol, una sustancia tóxica empleada en la fabricación de anticongelantes y disolventes. El dentífrico, que se vendía a precios más baratos y sin el etiquetado correspondiente, fue entregado incluso en neceseres que regalaban los hospitales a sus pacientes.
La agencia de control de calidad china colocó ayer a 14 empresas en una lista negra y les retiró el permiso de exportación. Se trata de productos como pescado en escabeche y fruta. Los alimentos iban destinados a Japón, Canadá, Estados Unidos y Europa; algunos de ellos contenían cantidades prohibidas de dióxido de azufre o bacterias.
Las autoridades estadounidenses acusan a China de la muerte de perros y gatos en su territorio por comida contaminada con sustancias tóxicas procedentes del gigante asiático.
Estados Unidos limitó también la importación de mariscos, y en Panamá se estableció que remedios que contenían dietilenglicol procedentes de China son responsables de la muerte de casi 100 personas.
En Pekín, la vocera de la Agencia de Control de Alimentos y Medicinas, Yan Jiangying, reconoció: "Como país en desarrollo, China empezó tarde con la supervisión de los alimentos y remedios, de modo de que ésta es aún débil".
En el escándalo hay otros 30 altos funcionarios implicados, incluido uno de los subordinados de Zheng, Cao Wenzhuang, ex responsable de registro de medicamentos, quien fue también condenado a muerte, aunque con posibilidad de conmutación de pena.
Es la primera vez en los últimos tres años que se aplica la pena capital a altos funcionarios.
Agencias DPA, AP y EFE
La Nación
Miércoles 11 de Julio de 2007