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Duras críticas de grupos ecologistas
Cuestionaron la gestión ambiental
Las principales organizaciones ambientales argentinas están preocupadas. Para la mayoría, el escándalo político que provocaron las denuncias contra la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, profundizan una grave situación de fondo, signada por dos serios problemas: las falencias de gestión y la falta de políticas de Estado en materia ambiental.
Consultados por LA NACION, referentes de los grupos ecologistas más importantes de la Argentina optaron por la mesura al evaluar denuncias, pero fueron severos y especialmente críticos al opinar del trabajo ambiental de la funcionaria.
"La de Picolotti es una gestión nula. Todos los temas urgentes están pendientes: no solucionó ninguno", cuestionó Daniel Sabsay, abogado constitucionalista y director de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN). "Sólo se ha limitado a medidas cosméticas y mediáticas", agregó
En junio de 2006, poco antes de la asunción de Picolotti, la FARN y otra decena de reconocidos grupos ecologistas -entre ellos, Vida Silvestre Argentina y Greenpeace- habían elaborado un documento en el que le reclamaban al presidente Néstor Kirchner una serie de medidas "urgentes" en política ambiental. A más de un año de ese pedido, las organizaciones denuncian que no se hizo nada.
"El Estado no tiene un solo diagnóstico propio sobre política ambiental", criticó el director de comunicación de Vida Silvestre, Claudio Bertonatti. Para el especialista, dos características signan la actual administración: la "desinteligencia" con el resto de los estamentos públicos y la "pasividad" en los temas fundamentales.
"El ejemplo más claro es la ley de bosques. No sé si la secretaria sabe que se sigue esperando que el Senado la trate", ironizó Bertonatti.
Para todos, además, hay una estructura estatal que atenta contra eventuales políticas ecologistas. Gonzalo Girolami, vocero de Greenpeace, no tiene dudas: "El Estado no fue rediseñado para poder aplicar medidas urgentes. Está claro: estos temas no están dentro de la agenda".
Cada grupo considera que hay cinco medidas que no pueden demorarse: la creación de un Ministerio de Medio Ambiente, un plan de ordenamiento ambiental territorial, una ley de impacto ambiental, la reconversión de la industria papelera y el saneamiento del Riachuelo.
"La del Riachuelo fue la única medida que se puso en marcha, y ya vimos cómo terminó: cuestionada por la propia Universidad de Buenos Aires. Hay algunas ideas, pero no se sabe cómo aplicarlas", opinó otro especialista y profesor universitario, Elio Brailovsky.
Además, se le critica a Picolotti "no tener experiencia en gestión" y haberse "arrogado" ser funcionaria en nombre de una organización no gubernamental. Sabsay fue terminante: "Es bochornoso. Picolotti desprestigia al sector: nos hace daño a todos".
La Nación
Miércoles 11 de Julio de 2007