Ud. está en: Noticias > Endurece la Argentina su posición por las papeleras

Endurece la Argentina su posición por las papeleras

El Gobierno presiona a Uruguay y a Finlandia para que relocalicen Botnia

El conflicto por la papelera finlandesa Botnia se convirtió en una carrera contra el tiempo. Con la fábrica casi terminada, el Gobierno decidió endurecer la presión diplomática sobre Uruguay y Finlandia, países a los que les achaca falta de voluntad política para avanzar en un acuerdo y les exige la entrega de información reservada sobre la planta.

“Vamos a insistir muy fuerte en el reclamo”, dijo una alta fuente de la Cancillería que trabaja en la preparación del próximo capítulo de la negociación bilateral conducida por España. La cita será en Nueva York, el 30 y el 31 de este mes.

El eje de la ofensiva argentina será el cuestionamiento del lugar donde está instalada la fábrica, en Fray Bentos, sobre la margen oriental del río Uruguay. “No vamos a tolerar la política de los hechos consumados. Ellos tienen que aceptar que se debatan opciones para mover la planta”, agregó la fuente.

La discusión técnica sobre ese tema empezó en mayo, durante la segunda reunión encabezada por Juan Antonio Yáñez, embajador de España ante la ONU y emisario del rey Juan Carlos para la resolución del conflicto.

El equipo argentino que irá a Nueva York, encabezado por la ex canciller Susana Ruiz Cerruti, tiene la misión de exigir más compromiso de Uruguay con el proceso de diálogo. Hasta ahora, dicen en la Cancillería, el gobierno oriental nunca entregó información que justificara el lugar de ubicación de la fábrica ni respondió preguntas específicas de la Argentina relacionadas con el efecto ambiental que tendría la producción de celulosa en la zona.

Otros aspectos agravan el cuadro: antes de la reunión en Nueva York, Uruguay presentará en la Corte Internacional de La Haya un largo escrito, llamado “contramemoria”, que responde los argumentos presentados por la Argentina en el juicio iniciado hace un año. Tras ese trámite se abre un proceso optativo de réplicas, y entonces sí se fijaría un plazo de audiencias previas a la sentencia.

La incertidumbre del proceso judicial abierto se suma a la presión que provocan las primeras pruebas de agua en el río Uruguay. Los asambleístas de Entre Ríos, que mantienen cortados dos de los tres pasos a Uruguay, ratificaron la semana pasada al Gobierno que no levantarían la protesta si la fábrica no se mudara.

En esa audiencia se mostraron preocupados. En Gualeguaychú ya ven salir humo de la gigantesca chimenea levantada al otro lado del río. Por eso, rechazan cualquier proyecto que no sea la retirada: ni el plan de "zona verde" sugerido por España ni la construcción de desagües que alguna vez planteó Uruguay en forma reservada.

¿Es posible la relocalización, cuando ya está en un 99 por ciento terminada y estaría en condiciones de producir este mismo año?

En la cancillería argentina dicen que ése no es el dilema: "Siempre se puede hacer. Nunca Uruguay aceptó discutir los costos de una operación semejante. Llegado el caso podría hacerse con un préstamo internacional", añadieron en el Palacio San Martín.

La administración de Néstor Kirchner llegó a ofrecer el año pasado hacerse cargo del costo de trasladar la fábrica.

Ahora eso parece más difícil. En el Gobierno creen que todavía es posible ejercer más presión sobre Finlandia, que hasta el momento se desentendió del conflicto con el argumento de que Botnia es una empresa privada.

Yáñez ha hecho gestiones con el gobierno finlandés y con Botnia. No se descarta que en Nueva York se haga otro pedido reservado para insistir en esa vía.

El presidente Néstor Kirchner aspira a dejar el poder con el caso de las papeleras encaminado a una solución. Por eso, la orden es presionar con más énfasis para forzar definiciones de Uruguay. La discusión de Nueva York será entre técnicos, pero podría subir de nivel si hubiera resultados positivos.

No sobra optimismo: si el diálogo siguiera estancado, como en la cita anterior, difícilmente volvería a haber más reuniones hasta el recambio presidencial.

En el gobierno uruguayo reina por estos días un fuerte malestar por algunas actitudes del presidente Kirchner de los últimos días.

Cerca de Tabaré Vázquez cuestionaron con dureza que el último 20 de junio Kirchner agitara una bandera con la leyenda "Fuera Botnia. Viva la Patria", y evaluaron que lejos de propiciar el diálogo lo dificulta.

Además, el presidente uruguayo reclamó a su equipo de gobierno que evitara sumar tensión al diferendo bilateral por las pasteras, y pidió en ese sentido a sus funcionarios que guardaran silencio sobre el tema (sobre lo que se informa por separado).


Malos antecedentes


Los antecedentes de la negociación bilateral no son precisamente auspiciosos. En mayo último, en las oficinas neoyorquinas de Yáñez Barnuevo, las comitivas de los dos países apenas comenzaron a discutir -sin alcanzar ningún acuerdo- el planteo de la relocalización de Botnia.

Lejos estuvieron de poder repasar el acuerdo político que habían sellado un mes atrás los cancilleres y jefes de gabinete de los dos países en Madrid, cuando retomaron el diálogo. Allí se había acordado una hoja de ruta denominada "declaración de Madrid" por la cual las partes convinieron discutir la relocalización de Botnia, la circulación por las rutas, la aplicación del Estatuto del Río Uruguay y el desarrollo sustentable de ese cauce de agua compartido.

Esos dos diálogos buscaron ser la contracara del enfrentamiento legal abierto en mayo de 2006, cuando la Argentina demandó a Uruguay ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.

Por Martín Rodríguez Yebra
De la Redacción de LA NACION


La Nación
Lunes 16 de Julio de 2007

Visite también nuestros contenidos
de IMPACTO AMBIENTAL