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La TAM admitió que el avión tenía una falla que no fue arreglada
Lo aceptó el titular de la empresa cuya aeronave explotó el martes. Es un defecto en la turbina, detectado antes del accidente y que le habría impedido frenar. El avión accidentado ya había tenido problemas.
El café matinal de ayer se vio sacudido cuando las imágenes de la TV mostraron cómo un Fokker F-100 de la compañía TAM abortaba su aterrizaje en el aeropuerto de Congonhas. Eran las 7 y 20 cuando ya sobre la pista, la aeronave cambió de rumbo, levantó vuelo rápidamente y se perdió de vista. Doce minutos más tarde, aterrizaba en Guarulhos. Según explicó el piloto a los pasajeros, había neblina sobre la Terminal céntrica de San Pablo y prefirió entonces no arriesgar. Sin embargo, ayer fue un día soleado. Se diría que casi sin nubes en el horizonte. El incidente reveló, sobre todo, el impacto emocional que causó el desastre del avión de TAM del martes último, en el que murieron 186 pasajeros.
Si el día comenzó con temblor, terminó casi con un convulsión. Fue cuando se confirmó que el Airbus A 320 accidentado tenía un defecto en el sistema de reversión de la turbina derecha. Así lo reveló anoche el noticioso Jornal Nacional de la TV Globo. La falla ya había sido detectada durante un chequeo de la aeronave cuatro días atrás. Sin embargo, continuó en operaciones.
De acuerdo con el periodista William Bonner de esa emisora, esta información procedía de la fuente más impecable: el propio presidente de TAM, Marco Antonio Bologna.
Según este empresario, que admitió la falla, la máquina podía volar aún con ese problema. Dos expertos consultados por Clarín, que quisieron mantener sus nombres en reserva -por estar vinculados a la actividad aeronáutica- habían manifestado ayer por la tarde que el accidente tenía como una de las causas más probable una combinación de una falla humana con "un desperfecto" del Airbus 320.
"El aterrizaje es un momento muy delicado, especialmente si llueve sobre una pista que es corta como la de Congonhas -1.950 metros- y que dificulta la operación de aeronaves del porte del A 320 o del Boeing 737-700", subrayó uno de los peritos.
Sostuvo que "seguramente el comandante del avión accidentado el martes quiso volver a subir para intentar un nuevo aterrizaje en mejores condiciones. Pudo suceder entonces que desperfectos en la aeronave se lo impidieran".
De hecho, esto coincide con las opiniones del jefe del Servicio Regional de Protección del Vuelo, Carlos Minelli. Sostuvo que el día del desastre un piloto había reclamado que el asfalto estaba resbaladizo. Ante ese pedido, a las 17 horas las operaciones fueron suspendidas durante 13 minutos. En la hora y media siguiente, 40 aviones aterrizaron y despegaron sin registrar ninguna anormalidad. Esto es lo que indujo a pensar a varios dirigentes de los gremios aeronáuticos que había que profundizar la investigación de los motivos de la caída del Airbus y no quedarse únicamente con la versión de que había sido por culpa de la pista aeroportuaria.
De acuerdo con el noticioso de Globo, el mismo avión accidentado el martes había tenido dificultades al aterrizar el lunes en Congonhas, en un vuelo que hacía el trayecto entre una ciudad de Minas Gerais y San Pablo. Al bajar, el piloto consiguió detener la máquina apenas en el límite de la pista. Esa falla en el sistema de reversión de la turbina fue la misma que experimentó el Fokker F 100 de TAM que cayó también en Congonhas en 1996, poco después del despegue, causando 99 muertos.
Como sea, para el jefe del Centro de Investigaciones y Prevención de Accidentes (Cenipa), brigadier Jorge Kersul Filho, quien está a cargo del análisis de los problemas que pudieron confluir en la catástrofe del martes, lo mejor es mantener al aeropuerto con operaciones restringidas por un tiempo más.
Mientras los peritos debaten, el Ministerio Público Federal de San Pablo pidió a la justicia que suspenda en forma temporaria la operación de Congonhas. Esta interdicción debe valer hasta que se confirmen cuáles son las condiciones de seguridad de ese aeropuerto. El procurador Márcio Schusterschitz, uno de los que firmó la demanda, fundó su pedido en que "las propias autoridades asumen que nadie sabe nada. No se sabe la causa del accidente; pero sí se sabe que la pista es un problema. Y que falta seguridad para cualquier maniobra de emergencia", sostuvo.
Según este legista, ya se había pedido el cierre de Congonhas en enero último, pero la Justicia decidió a favor de mantener abierta la Terminal a pedido de la Agencia Nacional de Aviación Civil. "Existen fuertes intereses y la falta de reconocimiento de que ese aeropuerto no sirve para el nivel de operaciones actual", añadió Schusterschitz.
Lo que más preocupa al Ministerio Público es el impacto en barrios densamente poblados. Así, el Airbus no sólo impactó en su caída, hace 72 horas, en un predio de 4 pisos de la propia TAM; sino que también destruyó una estación de servicio ubicada adyacente a ese depósito, y dejó más de 200 muertos.
Eleonora Gosman SAN PABLO. CORRESPONSAL
egosman@clarin.com
Clarín
Viernes 20 de Julio de 2007