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Explosión, susto y angustia en Río Tercero

La Justicia Federal investiga lo sucedido en la noche del lunes. La planta quedó parada e inactiva

Río Tercero. La caldera que explotó en la planta de amoníaco de la Fábrica Militar de Río Tercero minutos después de las 23 del lunes generó no sólo la zozobra de miles de vecinos asustados por el ruido y temerosos de una situación de gravedad sino la agudización de las inquietudes en torno a la seguridad industrial en esta ciudad, luego de que se sucedieran en pocos meses varios incidentes en las empresas de su polo fabril químico.

Ayer, las radios ardían, los funcionarios municipales iban de reunión en reunión, las autoridades de la estatal Fábrica Militar trataban de bajar los decibeles sobre lo ocurrido y los peritos enviados por la Justicia Federal comenzaban a analizar el lugar.

No hubo otro tema de conversación ayer en esta ciudad.

El hecho sólo tuvo un lesionado leve: un empleado con un esguince y un corte, según datos de la fábrica, del gremio ATE y del municipio. En ese momento había otros seis operarios en esa planta, que fueron internados por prevención pero que no aparecían con afecciones.

Por el hecho, la planta de amoníaco, como su vecina de ácido nítrico, fueron paralizadas. El director de Fábrica Militar, coronel MarceloPianta, dijo ayer que no reanudarán tareas al menos por cuatro días. Por esa medida, el municipio no avanzó en analizar la clausura, pero además porque intervino desde ayer (al ser un territorio nacional), la Justicia Federal.

Pianta interpretó ayer que "alguna tubería no soportó alguna presión o alguna carcaza donde hay vapor no soportó la presión que tenía que soportar". Rubén Stelni, subinterventor de Fabricaciones Militares, precisó desde Buenos Aires que más que en la caldera "la causa del accidente aparentemente habría sido el desacople de un tubo de alta presión" en ese sector.

Pianta insistió en que no hubo escapes químicos de riesgo para la población de los barrios cercanos. Sin embargo, hubo vecinos que decían percibir cierto olor a amoníaco, situación que originó que el municipio labrara un acta sobre lo sucedido. Pianta aclaró que se podrían haber emanado algunos pocos gases, de una tubería de ese sector.

"No hubo escapes de gases, hubo una gran nube de vapor propia de este equipo, pero no emanaciones de amoníaco. Todo quedó confinado dentro del predio fabril, salvo el sonido", señaló Pianta a este diario.

Respecto a las causas que motivaron el desperfecto señaló que las pericias iniciadas las determinarán.

En la Justicia. El juez federal subrogante de Río Cuarto, Oscar Valentinuzzi abrió una investigación y ordenó una serie de medidas preliminares. Entre ellos pidió varios informes y dispuso que peritos de Gendarmería Nacional determinen in situ el origen de la explosión, el tipo de caldera donde se registró y sus condiciones de mantenimiento. "En dos o tres días tendremos los resultados. También pedimos informes sobre un incendio que hubo el domingo", reveló ayer Valentinuzzi.

Desde las primeras horas de ayer, el lugar del problema quedó perimetrado y con acceso vedado.

Alarma en la población. La fuerte estampida, que se escuchó en gran parte de la ciudad pero sacudió a los barrios más cercanos, afectó a la población que en hileras masivas de colas de autos, motos y hasta bicis trataba de salir de la zona urbana más cercana al predio fabril. Fue una autoevacuación espontánea y descontrolada, similar a la vivida el 3 de noviembre de 1995 por las explosiones de los polvorines.

El reclamo central de la gente fue lo que se demoró en informar de qué se trataba. Pianta aseguró a este diario: "Empezamos a comunicarnos a los cinco o 10 minutos de ocurrido el hecho, porque fue el tiempo que tardé en llegar desde mi casa hasta la planta, ver si había fuga o no y a partir de ahí venir a portería y empezar a comunicar".

Ante las dudas sobre lo sucedido, el sistema telefónico de la ciudad colapsó en la ciudad.

Comunicación. Respecto a los reclamos por las fallas en la comunicación, el intendente Luis Brouwer de Koning, apuntó ayer: "A los ocho minutos de la explosión estaba en la fábrica el director de Defensa Civil, Raúl Mari. Faltó transmitir más rápido, se demoró también porque no estaba toda la información precisa para no errarle en el dato". Al mismo tiempo anticipó que a la luz de lo visto se tomarán "medidas urgentes" para mitigar estos errores y aceitar los mecanismos de comunicación entre el municipio, las industrias y la comunidad. "Hay que cambiar el sistema de comunicación para que la gente no salga disparando cuando no corresponde", deslizó.

Sobre el pánico de la gente y los reclamos por las demoras en saber del hecho, en tanto, el director de la Fábrica Militar interpretó: “Es lógico que pase, la población ha vivido una serie de situaciones que lo justifican, pero habrá que pensar seriamente qué medidas habrá que tomar. Acá comunicamos rápido el hecho, pero nunca le vamos a ganar a la velocidad de un estampido”.

Ayer, el municipio definía un plan urgente alternativo de comunicación para alguna futura eventualidad, admitiendo las falencias en ese sentido. De ahora en más –se dijo– la comunicación no será por teléfono, luego de que en la noche del lunes colapsaran las líneas, sobre todo de celulares, sino por radios tipo handie. Y el vocero será una autoridad del municipio que se instalará en la emisora AM en la ciudad.

Movilización. Ayer, al cierre de esta edición, se había convocado desde algunos vecinos a una movilización desde Fábrica Militar y cortaron la Av. Savio, para reclamar por mayor seguridad.

Para colmo, un incendio. Mientras, en un ambiente social muy sensibilizado, el panorama sumó ayer otro condimento: en un extremo del predio de Fábrica Militar se originó un incendio de pastizales que preocupó sobre todo a los barrios Las Violetas y Cerino, que percibieron el humo muy cerca. Bomberos Voluntarios controló el foco, pero sorprendió un dato sobre otros: los propios bomberos creían que el origen habría sido intencional.

Mariela Martínez
Corresponsalía

La Voz del Interior
Miércoles 8 de Agosto de 2007

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