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Detienen al director de una clínica donde murieron siete jubilados
El incendio en el centro de Salud Norte, de Vicente López
El director médico de la clínica de Vicente López que se incendió el 12 de mayo, donde murieron siete ancianos, fue detenido ayer por la Policía, acusado de "incendio agravado doloso".
El imputado es el doctor Gregorio Antonio Sorrentino, de 55 años. Efectivos de la Departamental de Investigaciones de San Isidro lo detuvieron a la salida de un bar, a pocos metros de la clínica incendiada. Sorrentino no se resistió.
El incendio ocurrió cerca de la una de la madrugada del sábado 12 de mayo, en el Centro de Salud Norte, una clínica que queda en Paraná y Joaquín V. González, localidad de Villa Adelina, justo en el límite entre los partidos de Vicente López y San Isidro. Funcionaba allí desde hacía más de 30 años, y un 90% de los 82 pacientes que tenía alojados al momento del incendio eran ancianos afiliados al PAMI.
Según se supo entonces, el fuego se inició en la habitación 14, porque una sábana o alguna prenda de vestir entró en contacto con una estufa. Las llamas se extendieron a otras dos salas, y luego terminaron dañando la mayor parte de la planta baja. La evacuación de los pacientes se complicó porque la mayoría dormía, algunos bajo los efectos de sedantes.
La fiscal a cargo de la investigación, Beatriz Molinelli, le confirmó ayer a Clarín que las víctimas fatales fueron siete. Dos murieron en el acto, y otras dos en días posteriores, por las heridas y las complicaciones respiratorias que sufrieron. Otras decenas de pacientes tuvieron que ser atendidas de urgencia, y muchos fueron trasladados a hospitales cercanos.
En su momento, el propio Sorrentino había dicho que "los ancianos fueron presa fácil del fuego debido a que estaban postrados y tenían baja capacidad de reacción. De haber ocurrido en otro horario, las consecuencias hubiesen sido distintas".
Aunque contaba con las habilitaciones correspondientes (el propio PAMI salió a confirmarlo), las instalaciones del Centro de Salud Norte fueron cuestionadas por familiares de los ancianos internados. "La infraestructura y distribución interna de la clínica era pésima. En la habitación 20, que ocupaba mi abuela y otra señora, apenas entraban dos camas chicas y las ventanas estaban selladas con cinta adhesiva de embalaje", contó en su momento la vecina Viviana Iglesias. "Lo que más me llamó la atención fueron las estufas eléctricas que había en la habitación y las paredes del pasillo forradas con planchas de corlok. La verdad que las instalaciones dejaban mucho que desear", agregó Pablo Sandoval, quien tenía a su padre internado. Sin embargo, las autoridades aseguraron que no había estufas eléctricas sino de tiro balanceado.
Fuentes de la Municipalidad de Vicente López informaron ayer a este diario que el Centro de Salud Norte permanecía "en refacciones" desde el día del incendio, y que no estaba funcionando.
Pablo Novillo
pnovillo@clarin.com
Clarín
Jueves 23 de Agosto de 2007