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Tensa inauguración de un puerto para Botnia

Manifestantes argentinos protestaron en la costa uruguaya

NUEVA PALMIRA, Uruguay.– La inauguración del puerto desde el cual la empresa finlandesa Botnia exportará su producción de pasta celulosa a Europa y a Asia funcionó ayer como el ejemplo más acabado de la tensión que reina entre los gobiernos de la Argentina y de Uruguay.

La ceremonia, encabezada por el presidente Tabaré Vázquez, exhibió el rostro más agrio de la discordia: transcurrió en medio de un fuerte operativo de seguridad que, en una inusual medida, incluyó la prohibición a la prensa argentina, por parte de la administración uruguaya, de ingresar en las instalaciones portuarias para cubrir el acto.

En el río se vivieron momentos de suma tensión entre la Prefectura Naval uruguaya y los asambleístas de Gualeguaychú, que se acercaron a la costa a bordo de 12 embarcaciones para hacer oír su reclamo contra Botnia.

El puerto abierto formalmente ayer lleva el nombre de Ontur y permitirá a la empresa finlandesa exportar un millón de toneladas anuales de pasta celulósica a los mercados europeos y asiáticos, que serán el destino privilegiado de su producción en esta región.

Según el plan de la compañía, los barcos subirán su cargamento en un puerto privado de la planta de Botnia, situada en Fray Bentos, unos 80 kilómetros río arriba, y lo acopiarán en los galpones dispuestos en esta terminal portuaria para luego despacharlos hacia el exterior.

La relevancia que tiene su inauguración con la primera línea del gobierno uruguayo presente radica en que, a criterio del gobierno de Néstor Kirchner, resulta por demás sugestiva de las cada vez más acotadas probabilidades que tiene el planteo argentino de relocalizar la planta.

De allí los cuestionamientos formulados oficialmente por la Cancillería anteayer y ayer: según dijeron a LA NACION fuentes del Palacio San Martín, a juicio del gobierno de Kirchner, la presencia de Tabaré Vázquez allí constituye una "provocación" que da por tierra con los esfuerzos de la corona española para encauzar el diálogo, en la gestión mediadora que lleva adelante el embajador Juan Antonio Yáñez Barnuevo.

El argumento argentino, explicaron las fuentes, es que en el mapa de ruta acordado por ambas partes con el rey Juan Carlos de Borbón -que aceptó la mediación hace casi un año- se incluyó la discusión sobre la "localización" de Botnia, algo que, a la luz de los hechos, parece casi un tema abstracto.

El acto ayer comenzó poco después de las 12, tras el arribo de Tabaré Vázquez al predio de Ontur. El mandatario llegó al lugar a bordo de un helicóptero acompañado por el ministro de Industria, Jorge Lepra.

Abajo lo esperaban el resto de la primera plana del gobierno y de la firma finesa. Entre ellos, quienes oficiarían de oradores, el ministro de Trabajo y Transporte, Victor Rossi, y el gerente general de la empresa Ontur, Raúl Souza.


La cinta


Vázquez se instaló en el muelle, y esperó, sin pronunciar palabra alguna, a que terminaran los discursos para cortar la banda inaugural del enorme puerto de hormigón que funcionará como la plataforma de Botnia hacia el resto del mundo.

Pero todo estuvo lejos de la moderación que suele caracterizar a este tipo de ceremonias oficiales.

Desde tierra se podían oír los enérgicos reclamos de los asambleístas de Gualegaychú, que protestaban a bordo de embarcaciones a pocos metros de las costas uruguayas, mientras el presidente uruguayo inauguraba la terminal portuaria. "¡No vendas el río Uruguay, Tabaré! ¡Sos un traidor!", le gritaban los asambleístas con un megáfono.

La molestia del presidente ante la situación era elocuente: no cambió su gesto adusto ni por un segundo. Y la de la prefectura uruguaya también lo era. Las embarcaciones de los asambleístas cruzaron, en reiteradas oportunidades, el limite jurisdiccional del río que marca la frontera entre ambos países y avanzaron hacia una zona cercana a la costa de Nueva Palmira.

En esas ocasiones, los antiguos lanchones de la Prefectura los perseguían a toda velocidad, aunque no lograban alcanzarlos.

Por Lucas Colonna
Enviado especial

La Nación
Jueves 30 de Agosto de 2007

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