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En Uruguay hablaron con bronca de los "piqueteros"
FRAY BENTOS.- La palabra "piqueteros" estuvo en boca de todos. Un hombre que dialogaba con policías que custodiaban la infranqueable zona de exclusión combinó una frase tremenda con tonos de ternura a un nene que se desprendió del alcance de sus padres: "Mirá que están los piqueteros y te rompen la cabeza", lanzó con tonos infantiles. El chico devolvió como respuesta una onomatopeya acorde con la frase.
Ayer, aquí, no hubo ni un ápice de indiferencia ante la protesta de Gualeguaychú. En el anfiteatro local la gente respondió masivamente a la convocatoria del gobierno municipal que no fue otra cosa que ir a escuchar música "para sacarse de la cabeza la protesta de los piqueteros", según invitó el intendente Omar Lafluf. "Hemos tenido que aceptar que nuestra gente no podía dejar de exteriorizar algo, y entonces surgió la idea de colgar la bandera en los autos, las casas y llevarla con cada uno", dijo el mandatario a LA NACION.
Pero hubo decenas de uruguayos que sí quisieron marchar hasta las puertas de Botnia para protestar contra el reclamo argentino. "Yo los detesto", lanzó furioso Mario Capdevilla. Como muchos, él se debió conformar con llegar hasta el alambrado que aisló la zona caliente del resto de la ciudad. Entonces se dispone al diálogo. "Yo viví en Lomas de Zamora. Todos los días pasaba por el puente La Noria y sé muy bien cómo está el Riachuelo. Da mucha rabia la prepotencia con un país más chico; la Argentina no les hace esto a Brasil ni a Inglaterra", desafió el uruguayo de 44 años. En su moto, Leonardo Carmona asintió con la cabeza y al ver al cronista lanzó una pregunta fulminante: "¿No será piquetero usted?". Las sospechas se diluyen y el hombre cuenta que su hijo es electricista en la firma finlandesa y "ha podido equipar su casa".
En la jornada intensa se llamó "zona de exclusión" a un área de 2800 metros por la que no podían pasar ni argentinos ni uruguayos. En medio se encontraba Botnia. El alambrado dejó sin espectáculo a los curiosos y sin protesta a los enervados. No hubo consideraciones para nadie que no llegara a bordo de algún rodado con la patente oficial. Ni Washington Abdala, diputado del Partido Colorado, pudo hacer valer su sonrisa y el declamado interés por "ver cómo está todo". No pasa nadie, era la orden, y así se cumplió desde esta ciudad para el lado del puente internacional, la Aduana y la mismísima Botnia.
También en plena urbanidad fraybentina la jornada estuvo fuertemente marcada por el pulso de la protesta antipastera. Tanto que llevó al comerciante ambulante Gabriel Nicoletti a afirmar que ni cuando juega la selección celeste ha vendido tantas banderas uruguayas, con igual suerte que sus cuatro competidores juntos con los cuales se adueñó de la céntrica plaza Constitución.
El anfiteatro fue también caja de resonancia de la contraprotesta. "Voy a tomar un poco de agua contaminada, que me gusta." El cantor refrescó su garganta y dejó colar una ironía acorde con la convocatoria, aun cuando la evidente consigna era evitar toda referencia a la protesta. Música, banderas, alambrados y la palabra "piqueteros" en boca de todos construyeron una jornada atípica en la tarde dominguera de Fray Bentos.
Por Jorge Riani
Para LA NACION
La Nación
Lunes 3 de Septiembre de 2007