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Desocupados: el 70% tuvo trabajos informales

Proponen un régimen laboral especial para microempresas

El 71% de los desocupados son personas que se mueven en la economía informal, en tanto que el 9% tuvo antes un empleo en blanco y el 20% es ingresante en el mercado laboral o reingresante luego de un período sin actividad. Ese es uno de los datos que muestran la alta vulnerabilidad de quienes trabajan sin protección de la seguridad social, muchas veces con ocupaciones intermitentes y con niveles de ingresos que no alcanzan a cubrir, para sus familias, el costo de la canasta de bienes que determina el umbral de la pobreza.

Según un estudio presentado ayer por el director de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL), Ernesto Kritz, en el segundo semestre de 2006 mientras el nivel promedio de desempleo era del 9,5%, entre quienes provenían de la actividad informal el índice ascendía al 14,8 por ciento. En cambio, entre los trabajadores del sector privado formal la falta de un puesto afectaba al 3%, y entre quienes habían sido empleados públicos, al 1,3 por ciento.

Según el "mapa" del empleo presentado, el 34,5% de los trabajadores (sean dependientes o por cuenta propia) son informales, en tanto que otro 2,4% está ocupado en planes sociales del Estado.

El informe -que fue presentado en un encuentro preparatorio del 43er. Coloquio Anual del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA)- propone una serie de medidas a seguir para reducir el nivel de trabajo en negro.

Las propuestas tienen en cuenta que el problema se concentra en las micro y en las pequeñas empresas. En las unidades de producción que tienen de 1 a 5 empleados, el índice de no registrados es del 74,7%, y entre las que tienen de 6 a 10 ocupados la incidencia es del 51,9 por ciento. El estudio destaca que quienes se desempeñan en las microempresas tienen una elevada tasa de rotación, ya que la mitad posee ocupaciones de manera intermitente.


Ocupados y pobres


A esa precariedad se suma que en el 32,5% de los casos son personas que, aun percibiendo ingresos de fuente laboral, están en la pobreza. Según datos del segundo semestre de 2006, del total de ocupados el 17,9% estaba dentro de esa condición social. La situación se explica porque alrededor de la mitad, tanto de los asalariados privados no registrados como de los trabajadores del servicio doméstico, tienen una remuneración horaria que es inferior al salario mínimo.

Como parte de las estrategias para intentar revertir la situación de alta informalidad, Kritz propuso en primer lugar revisar las regulaciones que rigen para las empresas de menor tamaño, fijando por ejemplo una contribución fija por asalariado en el régimen del monotributo y determinando pautas diferenciales en algunos aspectos de las relaciones. En este último sentido, citó como ejemplo la posibilidad de definir un régimen indemnizatorio similar al de la construcción -que prevé una cuenta por trabajador-, dada la baja duración de los empleos.

Como reforma de más largo plazo, el consultor estimó que sería beneficioso pensar en una progresiva desvinculación del sistema de seguridad social de la condición laboral. Eso incluiría cambios en el financiamiento, eliminando el sistema de aportes y contribuciones, y también en los beneficios, ya que las prestaciones básicas serían recibidas por todos, más allá de la modalidad de inserción en el mercado laboral. A eso se sumaría un régimen complementario de seguridad social que, según la propuesta, sería fruto de la negociación colectiva.

La Nación
Viernes 28 de Septiembre de 2007

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