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Crece el pesimismo del Gobierno y asambleístas lanzan duras advertencias
Alberto Fernández dijo que la localización de Botnia “no se puede resolver” en las reuniones con Uruguay; vecinos de Gualeguaychú afirmaron a LANACION.com que endurecerán la protesta y que su blanco pasaría a ser Kirchner
Menos de 24 horas antes de la reunión convocada en Nueva York por el gobierno español para tratar de acercar posiciones en el conflicto por Botnia y luego de que trascendiera que el presidente Néstor Kirchner es pesimista respecto del resultado de las gestiones diplomáticas y que, en cambio, apuesta al fallo de la Corte de La Haya, los ánimos en Gualeguaychú vuelven a recalentarse.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que acompaña al Presidente en su viaje a los Estados Unidos, y que mañana será uno de los participantes de la reunión que encabezará el canciller español, Miguel Angel Moratinos, ratificó esta mañana la postura presidencial.
"No hay más que hablar". Consultado por sus expectativas frente a la audiencia, y en sintonía con los dichos de Kirchner, el funcionario admitió que la relocalización de la pastera "no se podrá resolver" en el marco de esa reunión.
"Sobre el lugar de radicación de la planta no hay más que hablar [con el gobierno uruguayo]. Hay un punto de desencuentro", admitió.
Incluso, reforzó los dichos de Kirchner de ayer en una reunión con periodistas. "Lo que el Presidente plantea es que no esperen que esto se resuelva acá, se va a resolver en La Haya, porque acá estamos parados en un punto sin acuerdo", interpretó Fernández.
Sólo en La Haya. El jefe de ministros ratificó la decisión de circunscribir la resolución del conflicto a lo que decida la Corte de La Haya, cuya sentencia se espera recién para mediados del año próximo.
"La Argentina va a seguir llevando adelante su planteo tenazamente, convencido de que se ha violado el tratado del Río Uruguay ante los Tribunales de La Haya" insistió el jefe de Gabinete en declaraciones a radio América.
Tanto la difusión de los dichos de Kirchner como las declaraciones de Fernández, no hicieron más que elevar la temperatura del enojo de los asambleístas de Gualeguaychú, que calificaron al Presidente de "traidor" y prometieron extender sus reclamos, hoy focalizados contra Botnia, al propio Gobierno y a la eventual administración de Cristina Fernández, si finalmente resulta electa.
Traición. "Si lo que dice Kirchner es real, si la Argentina no sigue peleando la relocalización con toda la vehemencia que el propio Presidente prometió, no nos queda otra que interpretar que nos traicionó, nos dejó en el medio del camino", dijo Martín Alazard a LANACION.com.
Alazard quiso conservar la calma, pero admitió que, de confirmarse la postura de Kirchner, los ánimos en Gualeguaychú serán difíciles de contener.
El asambleísta no ocultó su enojo ni lo que llamó "profunda decepción". "El Gobierno nos ha entretenido para que nuestra presión fuera lo menor posible. Ahora, si acepta que Botnia funcione donde está, el Presidente tendrá que darnos muchas explicaciones, esto es una canallada", se despachó el asambleísta.
"Además de alta traición, esto es una canallada", completó enojado.
La Casa Rosada, nuevo blanco. "Esperemos que la lucha no se enloquezca, sino que se busquen métodos más allá del corte. Queda claro que [el bloqueo] no sirvió para hacer que el Gobierno reaccionara", señaló Alazard. Enseguida, aclaró que, de todas maneras, "el corte no se discute" y que cualquier nueva forma de protesta se sumará al bloqueo del paso a Fray Bentos, que ya lleva más de un año.
El asambleísta advirtió que, si la pastera empieza a producir y si el Gobierno acepta el monitoreo conjunto que propone Uruguay, las medidas de fuerza van a ser ya no sólo contra Botnia, sino que estarán dirigidas directamente al Gobierno.
"Este es un golpe muy duro y son más que tontos si creen que pueden engañar eternamente a la sociedad. Hay que redoblar la apuesta y la lucha lo va a sufrir no sólo Kirchner sino la futura presidenta que tiene todos los números puestos", advirtió el asambleísta.
Decepción y condena. Alfredo de Angelis es otro de los asambleístas que no pudo, ni quiso disimular su ira."Esto es más que lamentable. Quiere decir que el Gobierno entró en el camino de la resignación. Kirchner pasó de decir que [la de las papeleras] era una causa nacional a abandonar la lucha", interpretó en declaraciones a este medio.
"Las declaraciones cayeron muy mal y nos sentimos profundamente defraudados. Muchos ya sospechábamos que podía pasar, pero esto es el colmo: el Gobierno entregó a Gualeguaychú, traicionó a todo un pueblo, nos condenó a la contaminación y a las enfermedades", embistió el vecino.
Susceptibles. “[Las declaraciones de Kirchner no cayeron nada bien. Estamos muy susceptibles. Para nosotros, Botnia ya está funcionando y verla todos los días nos indigna”, dijo a este medio Jorge Fritzler.
Más cauto que sus pares en la asamblea hizo un llamado a la precaución, pero enseguida se sumó a las advertencias. “No nos podemos dejar llevar por trascendidos pero, si el tema es como lo plantean los medios, si el Gobierno acepta el monitoreo conjunto eso no quiere decir que lo acepte el pueblo”, advirtió.
Pedido firme. “El reclamo de la asamblea no cambia. Nuestra lucha es por la relocalización y, si el Gobierno renuncia, se puede prever que va a haber mucho descontento y reacciones indeseables”, añadió Fritzler.
El vecino no quiso adelantar como podría materializarse ese enojo. “Sería una lucha contra el Gobierno. Tengo ideas, pero prefiero no expresarlo”.
La Nación
Viernes 28 de Septiembre de 2007
