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Más turismo en áreas protegidas

Buscan alternativas para frenar el impacto en el ambiente

SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Fue uno de los ejes del II Congreso Latinoamericano de Parques Nacionales, que se realiza en esta ciudad. Sin embargo, los habitantes de El Chaltén, en Santa Cruz, no necesitan leer las conclusiones para enterarse: el crecimiento de la afluencia de turistas en los últimos años fue exponencial.

La contradicción la constituye el hecho de que aquello que es la principal fuente de recursos de esa pequeña localidad es también la principal amenaza para la conservación de esa área protegida: el turismo. En los últimos años, la degradación que sufrieron los senderos obligó a las autoridades a establecer límites a la cantidad de visitantes, de operadores turísticos, a desviar las cabalgatas y a reducir los campamentos de pernocte.

La pregunta sobre la que debatieron ayer especialistas ambientales y funcionarios de todo el continente -cómo atraer visitantes a las áreas protegidas sin generar un impacto negativo- no es menor en el caso argentino.

Sobre todo si se toman en cuenta las estadísticas: en los últimos cuatro años, las áreas protegidas que tiene a cargo la Administración Nacional de Parques (APN) han duplicado el número de visitantes, según dijo a LA NACION el director del área, Héctor Espina, quien preside el congreso. De 1,6 millones de visitantes anuales que tenían en 2003 pasaron a tener 3 millones de visitas, lo que generó en las zonas vecinas a las áreas protegidas más de 650 millones de dólares. Pero sólo 10 millones de dólares vuelven a los parques.

El 35% de las concesiones que están vigentes en los parques nacionales y áreas protegidas realizan actividades de medio impacto ambiental, apuntó el director de Aprovechamiento de Recursos de la APN, Guillermo Martín. "Significa que, a pesar de ser actividades en la naturaleza, no son sustentables porque dañan el entorno", explicó.


Mitigar el impacto


El caso de El Chaltén es sólo un ejemplo. Las autoridades de la APN debieron implementar y exigir cambios en las actividades que se realizaban allí para mitigar el impacto. "También en el Parque Nacional Nahuel Huapi se están viendo las consecuencias del turismo, que pasó de recibir 5000 visitas diarias a más de 32.000 en cuatro años", explicó Espina.

El capítulo argentino del informe sobre el estado de las áreas protegidas a nivel del continente, que constituye el documento madre de este congreso, puso el foco sobre el riesgo que representa el turismo. "Una de las principales amenazas de las áreas protegidas es el aumento del turismo en muchos casos sin una planificación adecuada."

Según el informe, "la Argentina no cuenta aún con una política nacional sobre áreas protegidas". Y pone énfasis en el hecho de que la Administración Nacional de Parques dependa desde 2000 de la Secretaría de Turismo, mientras que las reservas de biosfera y los sitios Ramsar dependen de la Secretaría de Medio Ambiente.

"Muchos gobiernos piensan que el turismo es la salida rentable de las áreas protegidas, pero en realidad no debería ser sino una actividad complementaria, porque la centralidad del turismo en áreas protegidas puede atentar contra el objetivo principal, que es preservar el área", advirtió Clara Osorio Dussan, representante de Parques Nacionales de Colombia, que ayer disertó durante una de las conferencias.

Por Evangelina Himitian
Enviada especial

Inasistencia

  • La reunión para tratar el Plan Urbano Ambiental en la Legislatura porteña, convocada por el diputado porteño Alvaro González (Pro), se suspendió hasta el próximo martes porque sólo asistieron ocho de los 32 legisladores convocados, todos ellos integrantes de las comisiones de Ecología, de Planeamiento Urbano, de Vivienda, de Tránsito y Transporte, de Obras y Servicios Públicos y de Desarrollo Económico.

La Nación
Jueves 4 de Octubre de 2007

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