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La Defensoría reclamó al gobierno porteño que desactive una antena
Controversia por las torres de telefonía
La Defensoría del Pueblo de la ciudad solicitó al jefe del gobierno porteño que disponga el "inmediato" desmantelamiento de una antena de telefonía celular ubicada en el barrio de Barracas, con el argumento de que está próxima a dos escuelas y que no cuenta con autorización, aunque está instalada desde hace nueve años.
La denuncia inicial sobre esa antena en particular, localizada en la Santa Magdalena 363, surgió de un grupo de vecinos que desde hace tiempo insisten en la remoción, pues consideran que las radiaciones electromagnéticas que emite el equipo afectaron su salud.
Aunque el dictamen firmado por la defensora del Pueblo, Alicia Pierini, no obliga al gobierno a tomar cartas en el asunto, en los próximos días, según los vecinos, la jueza en lo contencioso administrativo y tributario Lidia Ester Lago haría lugar a un recurso de amparo, con lo cual la antena debería ser reubicada, tal como ocurrió el año pasado con un equipo instalado en el patio de una escuela de Villa Crespo y con otro localizado en el techo del hospital Rivadavia.
En sus fundamentos, la Defensoría interpreta que "no puede asegurarse que la contaminación de las antenas de telefonía móvil resulte inocua para la salud" y que, "teniendo en cuenta el principio precautorio que rige en materia medioambiental", sería necesario remover el equipo de Barracas, que pertenece a Nextel.
Las empresas, en cambio, argumentan que las antenas son totalmente seguras. Sostienen que emiten radiaciones "no ionizantes" y que el calor de los equipos no resulta superior al que genera una lamparita doméstica de 100 watts. Además, algunos especialistas consultados sobre esta problemática consideran que cuantas más antenas existan en la ciudad para intercomunicar los celulares, menor será el riesgo para la salud, porque requerirían menor potencia. No hay estudios médicos o técnicos en el mundo que prueben que esas torres son perjudiciales para la salud.
"Las antenas producen muchas enfermedades porque estamos viviendo y trabajando bajo un «paraguas gigante» de radiación electromagnética", se quejó Hugo Romero Vera, uno de los vecinos de Barracas que comenzaron a reclamar que sea desactivada la antena ubicada muy cerca de la escuela N° 13 y de la ENET N° 14 Libertad.
El crecimiento de la telefonía celular en la Argentina coincidió con la aparición de un "bosque" de antenas en las terrazas de edificios y en terrenos baldíos. En sólo cinco años la cantidad de teléfonos celulares en el país pasó de 19,3 a más de 30 millones. La necesidad de intercomunicar tantos celulares obligó a las compañías a instalar más de 600 antenas en la ciudad. En el país se instalan 10 torres por día, según datos empresariales.
Ante la controversia suscitada por el tema, el gobierno elaboró un mapa donde supuestamente aparecen todos los equipos autorizados, que se puede consultar por Internet. La antena de Barracas no aparece.
La Nación
Lunes 29 de Octubre de 2007