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Papeleras: el rey hará gestiones personales en Chile
Se prevé una cita con Cristina Kirchner
No alcanza con intermediarios para aliviar la crisis del Río de la Plata. Después de un año de una mediación traumática, el rey de España hará gestiones personales esta semana en busca de alguna clase de acercamiento entre la Argentina y Uruguay, enfrentados por la instalación de la papelera Botnia en Fray Bentos.
En los gobiernos de Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez deslizaban ayer que Juan Carlos I tendrá audiencias separadas con los dos presidentes durante la Cumbre Iberoamericana que empieza mañana en Santiago de Chile. También se prevé que se vea, sin el protocolo de una reunión oficial, con la presidenta electa Cristina Kirchner.
Menudo desafío tendrá el rey. Las señales de las dos orillas son casi hostiles. Expresiones como "bajas expectativas", "sin acuerdo posible" o "diálogo de sordos" sintetizaban ayer la resignación de políticos y diplomáticos. Aun con mal clima, nadie cierra las puertas. "Haremos lo posible por colaborar con el rey. Pero no sabemos cuál puede ser la salida", dijo una fuente de la administración Kirchner.
Más claro: la presión española existe y es fuerte. El gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero apostó mucho al idear hace un año la mediación real, luego pedida oficialmente por Kirchner en la Cumbre Iberoamericana de Montevideo. La carencia de resultados pesa más que nunca ante el nuevo capítulo de estas cumbres en las que España ejerce el papel de líder regional.
En un año, los gobiernos retomaron el diálogo y se reunieron cuatro veces en Madrid y Nueva York, pero los puentes binacionales siguen cortados por los asambleístas entrerrianos, la fábrica de Botnia está a punto de empezar a producir, no hay un plan de control ambiental aprobado y el juicio en la Corte de Justicia Internacional de La Haya sigue en curso.
Reunión con Yáñez
¿Puede resolverse en tres días lo que no se arregló en un año? El paciente mediador español Juan Antonio Yáñez ya está en Santiago para allanarle el camino al rey y a Zapatero.
Ayer convocó a la negociadora argentina, Susana Ruiz Cerrutti, con quien se verá hoy, confirmaron en la Cancillería. El uruguayo José Luis Cancela también fue citado. No se sabe si los reunirá juntos o si sólo les hablará por separado. Hay expectativa por esos primeros contactos.
Otro dato que despertó suspicacias ayer fue la confirmación de que Vázquez llegará esta tarde a Chile, un día antes del inicio de la cumbre. ¿Tendrá una primera sesión de diálogo con Yáñez o con el canciller español Miguel Angel Moratinos, autor intelectual del "proceso de facilitación"?
La movilización política española para ablandar a los presidentes incluirá a Zapatero, que se reunirá con Kirchner y Vázquez. Y que luego debe poner la cara el sábado y el domingo en Buenos Aires y en Montevideo.
El formato de las negociaciones se mantiene en secreto, pero promete ser trabajoso, tal como ocurrió en la cumbre del año pasado. En esa oportunidad, Moratinos habló primero con Kirchner en Buenos Aires. Después estuvo con los dos cancilleres en Montevideo, donde Zapatero habló con Vázquez. Y el rey charló con Kirchner el tema de la mediación. Ese circuito podría repetirse en Santiago. Esta vez se requieren resultados y no sólo voluntad de diálogo.
El objetivo de máxima es firmar un acuerdo de control conjunto del área donde operará Botnia. Para Kirchner sería una jugada de alto costo. Sobre todo después de los anuncios uruguayos acerca de que habilitará la fábrica termine como termine la cumbre.
Como mínimo, se intentará crear "un escenario amigable" para que se reúnan los presidentes, el viernes o el sábado, y den una señal conjunta de reconocimiento al papel del rey. Sería para la corona española una forma elegante de escaparle a esa "facilitación del diálogo" que al final fue tan difícil.
Por Martín Rodríguez Yebra
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Miércoles 7 de Noviembre de 2007