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En Uruguay, Zapatero pidió "tiempo, calma y prudencia"

También dijo que España seguirá colaborando para llegar a algún acuerdo.

Tiempo, calma y prudencia", fueron las tres palabras que el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, eligió como recomendación a los Gobiernos de Argentina y Uruguay para que las adopten en el camino que, de aquí en más, deberán emprender para superar el conflicto por la instalación Botnia sobre el río Uruguay. Rodríguez Zapatero realizó estas declaraciones pocos minutos después de arribar al aeropuerto internacional de Carrasco, donde fue recibido por el vicepresidente uruguayo Rodolfo Nin Novoa (por estas horas presidente en ejercicio, debido a que Tabaré Vázquez se encuentra en misión oficial en Nueva Zelanda) con quien dialogó por espacio de 20 minutos, en compañía de los cancilleres de ambos países, Reinaldo Gargano y Miguel Angel Moratinos, antes de empezar con la apretada agenda que debió cumplir ayer en su visita relámpago a Montevideo.

El también secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), al finalizar su primer compromiso de la jornada, en el que encabezó un acto político en el Polideportivo del Centro Gallego ubicado en el barrio de Carrasco, alcanzó a deslizar un "sí" cuando un periodista le preguntó si España seguiría mediando entre los gobiernos de Argentina y Uruguay, después de lo que dejó la reciente Cumbre Iberoamericana realizada en Santiago de Chile.

Hace justo un año, en el marco de la XVI Cumbre Iberoamerica na que se llevó a cabo en Montevideo, la Corona española recibió el pedido del presidente argentino, Néstor Kirchner, para que iniciara una tarea de facilitación del diálogo, en ese momento trunco, entre su gobierno y el uruguayo. Después de varias venidas al Río de la Plata del enviado del rey Juan Carlos, el embajador Juan Antonio Yáñez Barnuevo, y de reuniones en Madrid y en Nueva York entre representantes de ambos gobiernos, la relación no dio señales de avance y, de hecho, llegó a su punto más bajo en el encuentro que los mandatarios de Iberoamérica mantuvieron en Chile.

Hasta estos días, el presidente del Gobierno español no había participado en la crisis en la que desde hace dos años están sumidos los gobierno de Tabaré y Kirchner. Pero este fin de semana, aprovechando la coyuntura que dejó la reunión de Santiago (donde no sólo no se registraron avances, como se preveía previamente, sino que se pasó a una situación de profundización del conflicto) y las visitas ya programas a ambas capitales del Plata, decidió entrar en escena pidiéndoles tanto a las autoridades argentinas como a las uruguayas que no ahorren esfuerzos para llegar a un entendimiento.

Acompañado por Moratinos y la secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, Zapatero se dirigió al Hogar Español, ubicado en un barrio lejos del centro de Montevideo, donde inauguró 38 nuevas habitaciones. Este hogar, ubicado en un predio de 12 mil metros cuadrado, es la única residencia de ancianos que el Estado español tiene en el extranjero. Allí Zapatero descubrió una placa y anunció nuevas reformas.

De allí se trasladó al barrio de Pocitos, donde el embajador de España le ofreció en su residencia una recepción. Poco antes de las 16, sin hacer declaraciones y rodeado de un importante dispositivo de seguridad, emprendió el regreso a Madrid.

Por: Guillermo Pellegrino
Fuente: MONTEVIDEO ESPECIAL

Clarín

Lunes 12 de Noviembre de 2007

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