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Un orgullo para el país
En diciembre del año último fue inaugurado en Malargüe, Mendoza, el Observatorio Pierre Auger, cuya construcción fue fruto de un acuerdo logrado por una treintena de instituciones pertenecientes a 18 países. Allí se encuentran realizando tareas de estudio e investigación alrededor de 250 científicos, entre ellos miembros de las universidades nacionales de Buenos Aires y La Plata, de la Comisión Nacional de Energía Atómica, del Instituto Balseiro y de la Universidad Tecnológica Nacional. Ese conjunto de profesionales de alto nivel se ha consagrado a un objetivo principal, que es el conocimiento de uno de los temas más relevantes en el campo de la astrofísica contemporánea: los rayos cósmicos. Con justificada satisfacción, en menos de un año de trabajos, el núcleo de investigadores del observatorio ha podido anunciar descubrimientos de verdadera significación.
De esos logros da cuenta la revista Science , publicación de reconocido prestigio mundial, que incluye en su último número un artículo que es a la vez noticia de tapa: "Correlación entre los rayos cósmicos de más alta energía y objetos extragalácticos cercanos". Se trata de un aporte valioso para el esclarecimiento de los interrogantes que se plantearon cuando el físico austríaco Víctor Hess descubrió esos rayos y el francés Pierre Auger profundizó en las primeras incógnitas. La búsqueda trató de resolver el origen de los rayos cósmicos, la forma en que se propagan y su composición.
En relación con esas grandes líneas de cuestiones se han ido hallando respuestas consistentes. Corresponde destacar en este comentario los conceptos de Alberto Etchegoyen, uno de los investigadores principales en este logro, quien afirmó que tan importantes eran los conocimientos alcanzados como el hecho de haber situado al país en el nivel de los megaemprendimientos científicos.
Con justicia destacó los méritos del observatorio, la eficacia de sus instalaciones cuya construcción no se detuvo aun en tiempos de graves dificultades para el país, como ocurrió en el año 2001, ocasión en que el gobierno nacional y la provincia de Mendoza, en particular, cumplieron con los compromisos. El investigador concluyó con estas palabras: "Construir y mantener una instalación experimental como ésta requiere recursos humanos de primer orden". Felizmente, sobre esas bases, pudo constituirse y trabajar un grupo de científicos del más alto nivel internacional". Es un orgullo para el país.
La Nación
Miércoles 21 de Noviembre de 2007