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Estalló un laboratorio universitario: 24 heridos
Fue en Río Cuarto; siete están graves; se derramó un solvente
CORDOBA.– “Era una bomba de tiempo. No entiendo cómo se le puede ocurrir a alguien dejar adentro los tanques con hexano.” La queja, cuando apenas acababa de escapar de las llamas, es de Dean Fernández, uno de los investigadores de la Universidad de Río Cuarto que ayer estaba dentro del laboratorio cuando se produjo una serie de explosiones que dejó 24 personas heridas, siete de ellas con riesgo de muerte. Según informó el ministro de Salud de la provincia, Oscar González, tres de los heridos tienen quemaduras profundas en el 80 por ciento del cuerpo.
Eran las 10 de ayer cuando la tranquila mañana en el campus de la Facultad de Ingeniería se convirtió en un infierno. Una serie de detonaciones sorprendió a científicos, docentes y alumnos que estaban en el predio e, incluso, a un grupo de chicos del jardín de infantes para hijos de empleados de la universidad, que debieron ser evacuados.
Apenas lograron escapar del horror, investigadores que se encontraban en el laboratorio dijeron que se estaba transportando tanques con hexano y que se produjo un derrame de ese solvente orgánico, altamente inflamable, en momentos en que se trabajaba con mecheros, por lo que señalaron que hubo fallas en la seguridad. No obstante, las autoridades educativas y los investigadores policiales no confirmaron la causa de las explosiones.
Después de los estallidos, todo se tornó caos y confusión. Las ambulancias con equipos médicos improvisaron una suerte de hospital de campaña para brindar las primeras atenciones a los heridos y derivarlos al hospital San Antonio de Padua.
El director de ese establecimiento, Oscar Flores Ferrando, informó que "24 personas en total sufrieron heridas, nueve ingresaron con quemaduras graves y una con fracturas".
Con el correr de las horas, siete fueron trasladadas -algunas por vía aérea y otras por tierra- al Instituto del Quemado de la ciudad de Córdoba (distante 220 km), debido a la gravedad de su estado.
A pesar de que las autoridades judiciales y universitarias no lo quisieron confirmar y remitieron al resultado de los peritajes que deben practicarse, todos los testimonios y versiones coinciden en que la presencia de ese solvente orgánico altamente volátil e inflamable fue la causa de la tragedia.
Tal fue el relato de Deán Fernández que señaló que, desde hacía dos semanas, estaban almacenados unos 15 contenedores con hexano en la planta piloto de la Facultad de Ingeniería. Aseguró que uno de los tanques estaba siendo levantado con una grúa y se cayó, por lo que se derramó el combustible de alta volatilidad. Siempre según su relato, al contacto con los mecheros usados en los laboratorios se produjo la ignición.
De allí en más se sucedieron explosiones y un voraz incendio que se extendió por el interior del establecimiento, donde había más de una veintena de personas, en su mayoría, investigadores, docentes y empleados.
Quienes en ese momento se encontraban en el lugar y en las demás dependencias entraron en pánico y corrieron en diferentes direcciones para ponerse a salvo. Incluso, fue evacuada una guardería para hijos de docentes y alumnos, contigua al edificio.
Jorge Vicario, profesor de la Facultad de Ingeniería, dijo que tras oir los estallidos los alumnos que estaban realizando un examen saltaron por las ventanas del aula del primer piso del pabellón 1.
"Algunos quedaron colgando de las ventanas", dijo. Contó que otros intentaron rescatarlos. Para entonces, ya llegaban al lugar varias dotaciones de bomberos, policías y camiones municipales con agua, que debieron trabajar arduamente hasta dominar el incendio.
El ministro de Salud de la provincia, Oscar González, dijo que se teme que haya "trágicas consecuencias" por el cuadro que presentan los heridos. "Hay tres pacientes que están en condición más grave, en estado sumamente crítico. Tienen un 80 por ciento de la superficie corporal comprometida y también las vías respiratorias", aseguró el funcionario.
Los siete heridos más graves son el alumno Juan Andrés Politano, de 22 años, y los investigadores Damián Cardarelli, Miguel Matea, Liliana Giacomelli, Guido Bonaza, Carlos Ravera y Gladis Barale. El director del Instituto del Quemado, Carlos Simons, confirmó que los siete están "gravísimos", ya que presentan quemaduras en más de la mitad de su cuerpo y en las vías respiratorias. "Todos tienen quemaduras severísimas y se encuentran intubados con asistencia respiratoria", informó.
El rector de la Universidad, Oscar Spada, expresó ayer que se desconocía qué había ocurrido. Spada decretó asueto y suspendió las actividades para el resto del día, pero no quiso confirmar que en la planta hubiera hexano y sólo señaló que se trabajaba con aceites esenciales.
"Ardieron diferentes tipos de hidrocarburos y se ha quemado un vehículo eléctrico", manifestó en tanto Javier de Olmos, jefe de bomberos de Río Cuarto.
El fiscal federal Oscar Valentinuzzi dispuso la clausura preventiva del lugar de la tragedia para la ejecución de los peritajes de bomberos y de la policía. Lo ocurrido ayer ya tuvo un antecedente hace dos años. En noviembre de 2005, una fuerte explosión en un horno incinerador del área de patología de la Facultad de Agronomía y Veterinaria causó heridas leves a tres personas y varios destrozos.
Por Orlando Andrada
De la Corresponsalía Córdoba
La Nación
Jueves 6 de Diciembre de 2007