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Sorpresivos gestos de distensión entre la Argentina y Uruguay

Cerca de Cristina Kirchner hablan de una nueva etapa en la relación bilateral

MONTEVIDEO.- Se mostraron juntos, se abrazaron y besaron en más de una oportunidad e incluso ponderaron la relación bilateral y se prodigaron públicamente elogios mutuos. Esto, sin contar que la palabra Botnia fue la gran ausente en los discursos. En síntesis, Cristina Kirchner y Tabaré Vázquez sorprendieron a propios y ajenos en la cumbre de presidentes del Mercosur que concluyó ayer en esta ciudad con un elocuente gesto de distensión política.

Nadie aquí hubiera predecido semejante nivel de sintonía entre los presidentes de la Argentina y de Uruguay una semana atrás, cuando la jefa del Estado argentino zamarreó a su par uruguayo en la ceremonia de asunción y le adjudicó toda la responsabilidad del conflicto por la papelera.

La interacción por demás simbólica entre ambos mandatarios fue presentada en ámbitos oficiales argentinos como el inicio de una nueva etapa en la relación al menos hasta que la Corte Internacional de La Haya se manifieste sobre el diferendo, a fines de 2008.

"Quiero decirle que ésta es su casa. Y me refiero a esta ciudad, a este país. En Uruguay usted está en su casa. Nos alegra que esté aquí", le dijo Tabaré Vázquez a la jefa de Estado, en el traspaso de la presidencia pro témpore del bloque, ahora en manos de la Argentina.

Antes, la había recibido con un efusivo abrazo en la puerta del Palacio del Mercosur, sede de las deliberaciones de la región, y ambos posaron para los fotógrafos con sonrisas en el rostro.

Cristina Kirchner devolvió el gesto. "Me he sentido en mi casa porque es mi casa Uruguay, como la Argentina es la casa de miles de uruguayos que desde hace mucho tiempo viven con nosotros", dijo, al tiempo que agradeció al presidente oriental y al pueblo uruguayo el "cariño y el afecto recibidos".

Las gestiones de la diplomacia rioplatense en las últimas horas para evitar que la controversia por la pastera acaparara la cumbre dio finalmente resultados. El presidente uruguayo evitó referencias directas a la papelera durante toda la jornada. Lo mismo hizo Cristina Kirchner. La expectativa en ámbitos diplomáticos y políticos era que Vázquez actuara como Cristina Kirchner cuando asumió la presidencia, que dijo que Uruguay era el único responsable del diferendo.

Sólo dos vecinos, en las afueras del Palacio, desplegaron por unos minutos un cartel donde cuestionaban, con ironías, a la Presidenta. "Bienvenida presidenta Fernández de Kitchner (sic). Disfrute del Uruguay tranquila. Aquí somos educados, no agredimos a nuestros huéspedes, especialmente si no tienen posibilidad de respuestas", decía el texto.

En cualquier caso, la comitiva argentina celebró la actitud de Vázquez. "El conflicto por la papelera es bilateral, no debe ser regionalizado", dijo a LA NACION un alto funcionario oficial. La fuente señaló que con los gestos exhibidos ayer por ambas partes se inició una etapa para comenzar a encauzar parte de la fracturada relación y encapsular el conflicto abierto por Botnia a la pelea jurídica abierta en La Haya.


Igual estatus


Uno de los elementos probatorios de este plan radica en que la Casa Rosada y la Cancillería analizan dejar la embajada argentina en Uruguay como está actualmente, cuando dos semanas atrás se pensaba en rebajarle el estatus, dejándola a cargo de un encargado de negocios.

Las sutilezas en el trato de los presidentes estuvieron a la orden del día. Por ejemplo, el mandatario uruguayo mencionó los problemas que existen en el bloque respecto de la libre circulación de bienes, pero de manera superficial. No fue un reclamo directo por los cortes de los vecinos de Gualeguaychú.

"Hoy debemos reconocer que hubo avances importantes [en el Mercosur]. Aunque también hay temas sin resolver. Hay que terminar con las asimetrías y permitir la libre circulación de bienes. Somos optimistas y creemos que vamos a poder avanzar en la dirección adecuada", dijo Vázquez, en su discurso ante los mandatarios.

Vázquez hizo hincapié en "las tradiciones y proyectos" comunes y resaltó que esto le provocaba satisfacción por "todo lo que une" a ambos países. Manifestó sus buenos augurios sobre lo que será el gobierno de Cristina Kirchner. "Estoy seguro de que gobernará con convicción, con dedicación, con responsabilidad y con pasión", afirmó.

Al hacer el traspaso, aclaró en tono distendido: "Aquí no hay bastón, hay un modesto martillo", en alusión a la reciente asunción de Cristina Kirchner. La Presidenta siguió con la humorada: tomó el martillo y lo golpeó en el atril, con una sonrisa en el rostro.

Luego tomó la palabra. Y elogió al gobierno uruguayo. "Escuché con mucha alegría la ratificación de la pertenencia de Uruguay a la región y al Mercosur", dijo. Al final de su discurso, volvió a abrazarse con Vázquez. Era el fin de una jornada impensada apenas días atrás.

Por Lucas Colonna
Enviado especial

La Nación
Miércoles 19 de Diciembre de 2007


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