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El Gobierno anunciará un plan de ahorro de energía
Se distribuirán lámparas de bajo consumo y cambiará el horario laboral de los estatales
Entre nombres y estilos que se repiten, en una administración que ha heredado casi todo de sus antecesores, el secretario de Energía, Daniel Cameron, puede estar orgulloso de que para él, con Cristina Kirchner, las cosas han cambiado algo. Lo explica el plan de uso racional de la energía que anunciará mañana el Gobierno y que Cameron ha propuesto, sin éxito, infinidad de veces desde 2003.
El acto será mañana, a las 10.45, en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, con asistencia y discurso de la Presidenta. Siempre celosos de la propia imagen y la percepción mediática, en el Gobierno se resisten a los anuncios rimbombantes que puedan interpretarse como el reconocimiento de una crisis energética que no están dispuestos a admitir, pero que realmente los inquieta. Por eso todo se ha manejado esta vez con trabajado silencio: ni siquiera los empresarios involucrados en la aplicación de plan estaban anoche al tanto de la medida, que será consignada en un decreto.
Algunas intenciones, con todo, han podido trascender. Por ejemplo, un programa de recambio de 5 millones de lámparas para hogares y alumbrado público y un esquema de ahorro y cambio de horario laboral en las oficinas públicas. Hace algunas semanas se volvió a discutir, en reuniones entre empresarios y funcionarios, una medida que Cameron siempre quiso aplicar: una modificación en el uso horario para que las fábricas consuman menos electricidad. Esta posibilidad, sin embargo, no fue confirmada a este diario por nadie en el Gobierno.
La cerrazón oficial era ayer completa. Un ejecutivo que se había ilusionado por la tarde con el gran plan de ahorro nacional volvió a hablar por la noche, algo menos eufórico: "Che, parece que son las lamparitas, nomás". Se refería a una vieja iniciativa que prevé traer cinco millones de focos de bajo consumo de Cuba. Según han contado en estos días en el Gobierno, a la isla de Fidel le habrían sobrado lamparitas de una reciente importación desde China. Ese cargamento llegaría entonces a la Argentina y debería ser repartido por las distribuidoras.
No se supo más. Varios empresarios empezaron a enterarse de la existencia del plan por la invitación que llegaba desde el área de ceremonial y protocolo del Ministerio de Planificación Federal, que pedía la confirmación de la asistencia. El mensaje decía: "El secretario de Energía, Ing. Daniel Cameron, invita a participar del acto en el que se realizará la presentación del Plan de Eficiencia y Uso Racional de la Energía. Se realizará el día 21 de diciembre a las 10:45 hs., en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, con la presencia de la Señora Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner". Deberá, antes -probablemente hoy-, asumir el nuevo subsecretario de Energía Eléctrica, Luis Beuret, hasta anoche sin funciones.
"Algo sobre eficiencia..."
Sobresaltado, un ejecutivo de una multinacional se extrañó ante la invitación y llamó enseguida al área de ceremonial de la cartera que conduce Julio De Vido. La respuesta no sació la curiosidad del ingeniero: "Ah, sí, la Presidenta va a hablar algo sobre eficiencia y ahorro energético".
La sola existencia del anuncio es de por sí una noticia dentro de una administración siempre reticente a este tipo de planes. En octubre de 2006, empresarios manufactureros, ejecutivos de distribuidoras y técnicos de la Secretaría de Energía malgastaron -valga el verbo cuando urge el ahorro- tiempo y dedicación en una comisión mixta que nunca pasó más allá de algunas reuniones. La comisión, que presidía el subsecretario de Coordinación de Control y Gestión del Ministerio, Roberto Baratta, se había creado para diseñar un esquema de uso eficiente que contemplaba, entre otros puntos, la reprogramación de turnos fabriles, la cancelación de espectáculos deportivos nocturnos y el apagado de vidrieras.
Pero la información trascendió, fue publicada en los diarios y desde la Casa Rosada se la juzgó un suicidio político. Nunca se aplicó. El último invierno, mientras se aplicaban cortes de luz programados a unas 5000 empresas de todo el país durante 8 horas diarias, Cameron hizo otras dos propuestas. La primera disponía un ahorro de electricidad del 15% en los hogares. La otra era la instrumentación de penalidades muy fuertes para usuarios con consumos superiores a los 800 kWh por bimestre, una especie de Energía Plus para domicilios.
Pero Néstor Kirchner vetó ambas iniciativas al día siguiente, luego de leerlas en los diarios. Furioso, se comunicó desde Brasil con Cameron para abortar la idea. Como siempre, sin objeciones públicas, el secretario aceptó la reprimenda.
Por Francisco Olivera
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Jueves 20 de Diciembre de 2007