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Primer paso para que Buenos Aires tenga su Plan Urbano Ambiental
La ley que guiara el desarrollo inmobiliario, de transporte y espacios verdes
Luego de dos proyectos caídos y más de una década de demora, la Legislatura porteña votó y dio el primer paso para sancionar el Plan Urbano Ambiental (PUA), la norma madre que guiará el desarrollo inmobiliario, de transportes y espacios verdes de Buenos Aires.
Se trató sólo de un primer paso porque la ley deberá pasar por Audiencia Pública y por una segunda y definitiva sanción. En cualquiera de estas etapas podrá ser (y seguramente será) modificada. El problema es que si los legisladores no lo votaban antes de febrero, el proyecto iba a perder "estado parlamentario", y debería reingresar a la Legislatura, lo que hubiera significado otra pérdida de tiempo. Esto ya pasó dos veces, durante los gobiernos de Fernando De la Rúa y Aníbal Ibarra. Incluso, aunque su sanción es una obligación directa de la Constitución porteña, evidentemente no respetada.
| Qué dice el proyecto El Plan Urbano Ambiental hace un diagnóstico de la Ciudad y define lineamientos para el futuro desarrollo de Buenos Aires. Algunos son: Promover el mejoramiento de los espacios públicos. Conformación de áreas peatonales. Proteger e incentivar las identidades barriales. Ampliar la red de carriles exclusivos para colectivos. Crear un sistema de paradas fijas para taxis. Regular la instalación de garajes y playas de estacionamiento. Extender las ciclovías, bicisendas, carriles y vías exclusivas para bicicletas. Promover la conformación de tejido urbano y ocupación residencial en sectores desocupados. Erradicar basurales y cementerios de automóviles, en especial en la zona Sur. |
Cuando el PUA quede sancionado definitivamente se abrirá la puerta para modificar los Códigos de Planeamiento y Edificación, los que rigen cuánto se puede construir en cada manzana de la Ciudad, y qué tipo de edificios.
La necesidad de sancionar el PUA y reformar ambos códigos revivió en los últimos años con la polémica sobre la construcción de torres. Luego de prohibir entre noviembre y febrero los permisos de obras en seis barrios, el Gobierno de Jorge Telerman envió el proyecto a la Legislatura como gesto político para tratar de descomprimir las presiones que recibía tanto de los vecinos como del sector de la construcción.
Pero el proyecto no avanzó, en parte porque casi todos los diputados creían que el PUA presentado era demasiado general, no planteaba políticas concretas. Pero como se terminaba el tiempo, el macrismo, el kirchnerismo y el telermanismo encontraron una solución elegante: sancionarlo en primera lectura tal cual estaba, y discutirlo más adelante. Así consiguieron 42 votos, contra 12.
Los que se opusieron fueron el ibarrismo, la Coalición Cívica y los legisladores Martín Hourest y Liliana Parada. Todos, con los argumentos de que el proyecto era poco más que un "decálogo de buenas intenciones", pero no un verdadero plan. Los bloques mayoritarios, en tanto, sostuvieron que este fue sólo un primer paso y que ahora se vendrá la verdadera discusión: "Haber logrado la aprobación en primera lectura fue un logro fundamental, porque nos abre la posibilidad del debate sobre el modelo de Ciudad en la que deseamos vivir", remarcó el macrista Alvaro González, quien presidió la comisión de Planeamiento Urbano cuando se discutió el PUA.
Por: Pablo Novillo
Clarín
Viernes 21 de Diciembre de 2007