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La explosión de Río Cuarto: murió el director de la planta piloto
Miguel Mattea era el último de los seis heridos "gravísimos" que aún quedaba con vida
La explosión del 5 de diciembre en el campus de la Universidad Nacional de Río Cuarto sumó ayer su sexta víctima fatal. Se trata de Miguel Mattea (58), docente y director de la planta piloto donde se produjo la explosión. "Hizo un paro cardíaco a las 6.30, tenía el 50 por ciento de su cuerpo comprometido y profundas quemaduras en las vías aéreas", contó a Clarín el director del Hospital Córdoba, Carlos Simón.
| Sin estudio oficial Ayer, en la sesión ordinaria del Consejo Superior de la UNRC, el rector Oscar Spada anunció la reasignación de parte del presupuesto ($500 mil) a reforzar en materia de seguridad las áreas afectadas por la explosión. También se informó que el estudio de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo de la Nación podría estar listo mañana. En números 5 de diciembre. La caída de un tambor de hexano, en un laboratorio de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Río Cuarto, provoca un incendio y una explosión en cadena que causa 24 heridos, 6 muy graves. 6 de diciembre. El informe elaborado por los Bomberos de Córdoba revela negligencia en el manejo del hexano. Ese día muere el estudiante Juan Andrés Politano, la primera víctima fatal de las explosiones. 8 de diciembre. Dos gremios de docentes universitarios y científicos exigen un diagnóstico de situaciones de riesgo y un monitoreo en los laboratorios de universidades y centros de investigación del país. 11 de diciembre. Con la universidad cerrada, un millar de estudiantes, docentes y no docentes hacen una asamblea en el acceso al campus, donde denuncian la falta de seguridad y de contención psicológica. 24 Heridos provocó el incendio, de los cuales seis estaban gravísimos desde el primer momento y murieron. 18 Tambores que contenían hexano generaron una reacción en cadena a partir de la primera explosión. Después hubo otras cinco. Perfil Miguel Angel Mattea TENIA 52 AÑOS Y TRES HIJOS ERA DOCTOR EN INGENIERIA QUIMICA E INVESTIGADOR INDEPENDIENTE DEL CONICET El doctor Miguel Angel Mattea no dejó nunca de perfeccionarse para, finalmente, volcar y devolver sus conocimientos académicos en la Universidad Nacional de Río Cuarto, que lo había formado. Allí se recibió de ingeniero químico en 1980, para irse de inmediato a Bahía Blanca, donde en 1984 se graduó como doctor en ingeniería química en la Universidad Nacional del Sur. Cursó luego un posdoctorado en la Universidad de Minnessota, Estados Unidos, para regresar, hace más de una década, a su vieja casa de estudios en Río Cuarto. Desde 1996 era profesor titular en Ciencias de Aplicación —Operaciones Unitarias I. Y desde enero de 2005 se desempeñaba como investigador independiente del Conicet. Dedicado desde hace muchos años a la ingeniería alimentaria, se orientó hacia la investigación y desarrollo aplicados a la industria oleaginosa. En tanto especialista en esta área, publicó numerosos artículos en revistas de difusión internacional, y presentó cerca de treinta ponencias en congresos nacionales y en el exterior sólo en los últimos cinco años. |
Mattea se encontraba conectado a un respirador artificial y con diálisis diaria. Su estado era más que delicado, al igual que el resto de los pacientes que llegaron desde Río Cuarto el día de la explosión. Del total de 24 heridos, desde un primer momento se informó que seis estaban "gravísimos". Todos ellos murieron.
Fuentes del hospital aseguraron que "el cuadro era prácticamente irreversible", y que "difícilmente iba a salvarse, al igual que el resto de los heridos que fueron derivados al Instituto del Quemado en Córdoba capital".
El ingeniero Mattea estaba casado, tenía tres hijos y era un destacado docente e investigador. Sus familiares dijeron que "peleó por su vida hasta el último minuto".
Alberto Cantero, ex rector de la UNRC, amigo personal y actualmente profesor titular de la facultad, dijo a Clarín: "Nos embarga un profundo dolor por el fallecimiento de Miguel, era una excelente persona y un estudioso de toda la vida. Queremos seguir y cumplimentar los objetivos de cada uno de los fallecidos que formaban parte de esta Universidad: seguir educando".
Junto a Mattea, otras cinco personas estuvieron internadas y perdieron la vida por las gravísimas quemaduras que presentaban: el estudiante Juan Politano (22) y los investigadores Carlos Ravera (64), Damián Cardarelli (43), Lilian Giacomelli (42) y Gladys Baralla (52). Con la muerte de Mattea, no quedan heridos graves internados en el Instituto del Quemado. Las autoridades del hospital se mostraron dolidas por "no poder ayudar a los pacientes, más allá de haber hecho todo lo que se encontraba a nuestro alcance".
Aquel 5 de diciembre a la madrugada, Córdoba y el país se conmocionaron tras la detonación de la planta piloto de la Facultad de Ingeniería de Río Cuarto. Un derrame de hexano -debido a una negligencia al manipular el líquido- desató la explosión en cadena de los tambores que contenían el potentísimo hidrocarburo.
Muchos docentes y alumnos denunciaron que anteriormente a la tragedia habían puesto en conocimiento de las autoridades de la Universidad sobre el peligro que representaba la concentración de tanta cantidad de hexano en un lugar cerrado y que no tenía ventilación alguna. También apuntaron al ingeniero José Luis Picini, quien tenía a su cargo la Comisión de Seguridad -que nunca funcionó- y que había recibido numerosas quejas acerca de los problemas de infraestructura y de seguridad que tenía la facultad. Las notas provenían de distintos grupos de investigadores, principalmente de Ingeniería, Agronomía y Veterinaria.
Por estas horas, se espera con ansiedad el informe que confeccionará la Superintendencia de Riesgos del Trabajo de la Nación donde se explicará en detalle los motivos por los que se produjeron los estallidos. Aunque extraoficialmente pudo conocerse que el escrito ratificará la hipótesis de que el hexano fue el principal causante de la explosión.
La carátula legal de la investigación es de estrago doloso, pero hasta el momento no hay ningún imputado.
Por: Lucas Cruzado
Fuente: CORDOBA. ESPECIAL
Clarín
Jueves 27 de Diciembre de 2007