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Aprobó el Congreso el adelanto de la hora a partir del domingo

Por Laura Serra de la Redacción de LA NACION

En tiempo récord, ambas cámaras del Congreso convirtieron ayer en ley el proyecto del Poder Ejecutivo que modifica la hora a partir del domingo próximo, con el objetivo de que la población aproveche la luz solar "con su consecuente beneficio desde el punto de vista energético". Es la principal iniciativa del plan de ahorro de electricidad que anunció la semana pasada la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Con el cambio de hora, a partir de la 0 del domingo próximo los relojes deberán adelantarse una hora, con vigencia por casi todo el verano. El 16 de marzo próximo se retornará al horario actual. De aquí en más, el Poder Ejecutivo dispondrá anualmente "la fecha de iniciación y de terminación del período estival que corresponda".

La iniciativa se aprobó sin mayores dificultades en ambas cámaras del Congreso, y si bien la oposición la acompañó en líneas generales, no desaprovechó la oportunidad para cuestionar al Gobierno por su tardío reconocimiento de la existencia de una crisis energética en el país. Advirtió, además, que la decisión de modificar el horario es una medida coyuntural, pero que no resuelve el problema de fondo.

El debate arrancó temprano en el Senado, donde si bien la iniciativa se aprobó por abrumadora mayoría (54 votos afirmativos contra los votos negativos del puntano Adolfo Rodríguez Saá y de los radicales Ernesto Sanz y Arturo Vera), algunos legisladores oriundos de las provincias cordilleranas expresaron su escepticismo sobre la efectividad del cambio del horario en su región: tanto Sonia Escudero (FPV-Salta) como María Perceval (FPV-Mendoza) propusieron la existencia de más de un horario en el país. Su sugerencia no tuvo éxito.

"Se trata de obtener más y mejor energía. El Gobierno ha decidido dar respuestas al vertiginoso crecimiento de la demanda", afirmó el senador César Gioja (FPV-San Juan), en defensa del proyecto. "Estamos de acuerdo con ser austeros en el uso de los recursos, pero no hay respuestas a los problemas energéticos de fondo", retrucó el socialista Rubén Giustiniani (Santa Fe). Por su parte, Rodríguez Saá dijo: "estamos todos acá, sin obstruir la labor de nadie. Esto demuestra que no es necesario el uso discrecional del poder", dijo el efímero ex presidente. "Nos gustaría que el Gobierno mostrara la misma decisión para revisar las acciones de Enarsa, que han sido un completo fracaso", criticó el senador Sanz.

La oposición, tanto en el Senado como en la Cámara baja, cuestionó que la iniciativa del Gobierno delegara en el Poder Ejecutivo la tarea de fijar las fechas de los períodos en que se instrumentará el cambio de horario, así como los estudios para evaluar las consecuencias de dicha modificación. Pero el oficialismo no estaba dispuesto a ningún cambio.

El debate -y las críticas de la oposición- se extendían demasiado para los deseos del oficialismo, cuando el presidente del bloque kirchnerista, el senador Miguel Angel Pichetto (FPV-Río Negro), perdió la paciencia. "¡Nos está esperando la Cámara de Diputados!", dijo el rionegrino, apurando a sus pares porque el proyecto debía ser girado a la Cámara baja para que sea convertido en ley.

También calificó de "poco serio" el argumento sobre la delegación de facultades y hasta criticó a sus colegas mendocinos por pedir más de un horario. "Ahí todo es distinto, el Indec es distinto; la hora tiene que ser distinta", ironizó.

Hacia el final, y con un agregado en el artículo 5 que promete revisar los cambios en un futuro de "acuerdo a la situación geográfica Este-Oeste", el proyecto fue aprobado.


El debate en Diputados


Rápidamente, la iniciativa se giró a la Cámara de Diputados. Al igual que en el Senado, el oficialismo elogió la iniciativa al destacar que redundará en un uso racional y medido de la energía eléctrica, a lo que la oposición retrucó que el Gobierno continúa sin presentar un plan a largo plazo que resuelva, como una verdadera política de Estado, la crisis energética.

"El Gobierno sigue sin generar políticas consensuadas ante el problema crónico de la energía, lo que revela que la actual presidenta sigue el mismo estilo de su esposo", enfatizó Carlos Morán (Coalición Cívica-Buenos Aires).

El radical Pedro Azcoiti (Buenos Aires) insistió en que los problemas energéticos tienen su raíz en las políticas privatizadoras de los 90, a las que describió como "un verdadero proceso de depredación y saqueo del Estado". En la misma línea se pronunció el arista Eduardo Macaluse (Buenos Aires).

En tanto, el bloque Pro, en la voz de Julián Obiglio (Recrear), expresó su apoyo a la iniciativa, aunque cuestionó la delegación de facultades en el Poder Ejecutivo, mientras que Daniel Katz (Concertación Plural) elogió el proyecto porque significa "un reconocimiento del problema" de la crisis energética.

La Nación
Jueves 27 de Diciembre de 2007


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