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En Colonia no quieren asambleístas
Mientras ENCE avanza, el intendente dice que no aceptará protestas argentinas
CONCHILLAS, Uruguay.- Leyendas como "Sí a la vida, no a ENCE" o "Peligro, ENCE y muerte" se leen detrás de cada cartel vial de un lado y otro del camino. Por la ruta 21, varios kilómetros antes de llegar a este pueblo, ya aparecen los indicios de que la polémica que desató la instalación de Botnia en Fray Bentos también se sentirá por esta tierra, con la llegada de la pastera española.
En Conchillas, en el departamento de Colonia, es otra la realidad. La desocupación del 20 por ciento y el boom inmobiliario que se vive son razones suficientes para que la mayoría de sus 500 habitantes reciban con los brazos abiertos la inversión española de 1250 millones de dólares en el balneario de Punta Pereira, a 7 kilómetros de su pueblo.
![]() Los carteles de la ruta ya anticipan la polémica que se vivirá con la instalación de ENCE. Foto: Aníbal Greco |
Previendo la disputa, el intendente de Colonia, Walter Zimmer, adelantó que los ambientalistas argentinos no serán bienvenidos en Conchillas. Zimmer dijo a los medios locales que no hay "inconvenientes en permitir que se realicen demostraciones contrarias a ENCE", mientras sean protagonizadas por uruguayos.
ENCE se erguirá sobre margen oriental del Río de La Plata, 49 kilómetros en línea recta al sudoeste del puerto de Olivos y 16 al sudeste de la isla Martín García.
Luego de las marchas y contramarchas provocadas por el rechazo de los asambleístas entrerrianos, el año pasado la firma española desistió de ser vecina de la finlandesa Botnia en Fray Bentos y decidió instalar su planta de celulosa en Punta Pereira.
Con la autorización ambiental del gobierno uruguayo, esperada con ansias aquí por los 4000 empleos prometidos, hace 10 días comenzó la limpieza del terreno, en el que a mediados de 2010 comenzaría a funcionar la pastera.
"Se ve gente en el pueblo. Me parece que la papelera le va a venir bien a Conchillas, porque le va a dar trabajo a la juventud y así no se van a tener que ir", opinó "Nino" Mato, que junto con su mujer, Patricia, y sus dos hijos era el único que en ese momento disfrutaba de una de las playas de Punta Pereira. A 200 metros de allí comienzan las 500 hectáreas que ENCE le compró a la familia Roselli por 4 millones y medio de dólares.
Esta pareja, que vive del campo, no les da importancia a las razones de quienes critican las pasteras. "Los productores rurales tiran matayuyos y también contaminan. Además, los arroyos de esta zona están todos contaminados. Más no se puede contaminar", explica Mato.
Hace 13 años que Ariel Arroceno tiene el puesto Carrito Duayaa. Su ubicación hoy es privilegiada: a 100 metros está la tranquera para entrar y salir del territorio de ENCE que permanentemente es custodiada por dos policías.
Esperanza
"Estaba medio estancadito el pueblo. Esto nos va a venir muy bien", señaló Arroceno a LA NACION, mientras le cobraba una gaseosa a una geóloga de la pastera española. Los chalecos naranja de los trabajadores de ENCE desfilan por todo el pueblo.
Sus habitantes esperan que la fábrica ayude a recuperar el brillo que supo tener Conchillas a fines del siglo XIX, cuando una empresa inglesa lo fundó y de sus canteras salieron las piedras para el primer puerto de Buenos Aires. Sus canteras también marcaron la estética arquitectónica de sus casas y sus edificios hasta hoy.
Recorriendo sus siete cuadras de largo y dos de ancho, resulta extraño no ver en Conchillas un cartel de la inmobiliaria Raúl Machado.
"Hay un enorme movimiento de alquileres, gracias a las empresas tercerizadas que vienen a trabajar a ENCE", contó Juan Martín Torena, encargado de la sucursal local de la inmobiliaria. Hasta ahora, alquilaron seis casas y un terreno. Y mañana esperan firmar otros cinco contratos. Ley económica mediante, la demanda disparó los precios. "Una casa de piedra, de un ambiente, que antes salía 300 dólares el mes y ahora los dueños piden 1100", relató Torena. Además, inversores privados ya adquirieron las tierras para levantar un hotel cuatro estrellas y una galería comercial con 13 locales.
Por Sebastián Iñurrieta
Enviado especial
La Nación
Jueves 24 de Enero de 2008
