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En 2010, la Argentina inaugurará un polo científico-tecnológico
Anuncio de la presidenta Cristina Kirchner
| El valor del rigor Valeria Román La presidenta Cristina Fernández de Kirchner admira "el rigor de las ciencias duras", como la física o la química, y quiere que esa característica -que podría traducirse como una obsesión por encontrar datos precisos antes de hablar- se expanda a toda la sociedad argentina. Es esperable también que ese rigor que tanto se valora ahora, se tenga en cuenta en las futuras decisiones que tome el Estado, que cuenta con más de 42.000 investigadoras e investigadores científicos, 14.000 empleados como personal de apoyo y 10.000 jóvenes becarios. Ellas y ellos investigan desde los problemas que sufren las playas con poca arena, el origen de los misteriosos rayos cósmicos o los potenciales medicamentos para enfermedades de los más pobres, como la de Chagas, que no le importan a la industria farmacéutica privada. Con buenos salarios y subsidios, transparencia en las asignaciones, igualdad de oportunidades para hombres y mujeres, el rigor del sector científico-tecnológico podría ser un seguro para decidir con más independencia y sin conflictos de intereses. El polo científico-tecnológico en las ex bodegas Giol |
La presidenta de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, difundió ayer oficialmente el proyecto de construcción de un complejo de edificios destinados a consolidar la ciencia y la tecnología. Servirá como sede de varios organismos del sector, incluyendo al recientemente creado Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, al Conicet, a tres nuevos institutos de investigación y hasta a un museo interactivo, en el que los docentes podrán tomar cursos.
La construcción del complejo se hará a partir del reciclado de los edificios de las ex Bodegas Giol, en el barrio porteño de Palermo, a los que se le agregarán otros edificios. En total, se estima que el polo científico-tecnológico tendrá una superficie cubierta total de 38.000 metros cuadrados.
Durante el acto de ayer, en el salón Sur de la Casa Rosada -al que tuvo acceso la prensa pero sin posibilidad de hacer preguntas-, la presidenta dijo que esperaba la inauguración de la obra para el año de la conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo, en 2010.
"Esperemos que en el Bicentenario, si no tenemos terminado el polo científico, en las ex Bodegas Giol, por lo menos estemos bastante adelantados en la construcción del edificio y en la construcción del rigor intelectual para todos los argentinos", afirmó.
En el inicio de su discurso, la presidenta había manifestado que admiraba el rigor de las ciencias duras: "Esa precisión que se imponen los científicos ... antes de elaborar una sentencia, de llegar a una conclusión". Y resaltó que tanto ciencia y tecnología como el rigor deberían ser "datos distintivos que debemos tener los argentinos como sociedad en todos sus sectores, en todos sus estamentos para este siglo XXI".
Creo -dijo- que "esa falta de rigurosidad en nuestras afirmaciones, en nuestros análisis nos llevan a equivocaciones, a yerros, a situaciones que nadie querría".
El titular de la cartera de Ciencia, Lino Barañao, fue quien mostró imágenes virtuales del polo en Palermo. Se buscará que la iluminación de los edificios permita ahorro de energía y se reducirá la necesidad de usar equipos de aire acondicionado. La selección del anteproyecto de las obras se hizo con el apoyo de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires que hizo un concurso. Fue realizado finalmente por los estudios Hauser, Ziblat Asociados y Parysow- Schargrodksy Arquitectos.
Barañao afirmó que el proyecto para reciclar las ex Bodegas Giol es "una metáfora arquitectónica de lo que queremos hacer con la ciencia y la tecnología en este país, insertarla como un motor del desarrollo argentino". El Polo incluirá un centro de convenciones con tres salas y un museo interactivo donde los docentes podrán aprender más sobre enseñanza de las ciencias.
Clarín
Jueves 24 de Enero de 2008