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Ambicioso plan de infraestructura para la ciencia

Abarca más de 50 obras en 13 provincias

Ayer a la mañana, mientras afuera arreciaba la tormenta, Lino Barañao, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, presentó en el Salón Sur de la Casa de Gobierno un programa que pretende comenzar a paliar el más urgente de los problemas que enfrenta el sistema científico: la falta de espacio e instalaciones adecuadas para albergar una planta creciente de recursos humanos. Entre otras cosas, esto se debe a que gran parte de sus edificios datan de mediados del último siglo y están obsoletos.

El Plan Federal de Infraestructura para la Ciencia y la Tecnología permitirá invertir 450 millones de pesos en la construcción o remodelación de 50 obras, para 20 centros de investigación ubicados en 13 provincias de todo el país. Se estima que su ejecución demorará unos cuatro años y que, cuando se haya completado, habrá agregado 137.650 m2 a los ya existentes para tareas de investigación.

"El plan contempla la refacción de estructuras actuales, pero también se planean construcciones nuevas -afirma Barañao-. Esto va variando de acuerdo con cada caso, pero lo importante es que incluye una gran diversidad de disciplinas y que, en definitiva, incrementará en más de 130.000 metros cuadrados la estructura disponible." El programa también establece la construcción de infraestructura destinada a dar conectividad y mejorar las condiciones de comunicación entre los centros de Bahía Blanca, Mendoza y Rosario.

Entre las obras incluidas, figuran edificios completos, como el que se construirá para el Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica de la Universidad Nacional del Litoral (1300 metros cuadrados y dos plantas en su etapa inicial), para el Instituto de Astrofísica de La Plata y para albergar siete institutos de investigación del Centro Científico y Tecnológico Tucumán. Pero también un nuevo taller para fabricación de calcos de esqueletos paleontológicos en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, la refacción del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de La Plata, y una ampliación del 30% del espacio útil del Instituto de Biología y Medicina Experimental, situado en el barrio de Belgrano, entre muchos otros emprendimientos.


¿Alcanzan estas obras?


Según explica Barañao, el plan resuelve las necesidades más urgentes del sector público, fundamentalmente del Conicet. "Esto cubre la planta de investigadores que ingresaron durante los últimos años, en los que hubo una política muy agresiva, tanto de ofrecimiento de becas como de ingreso a la carrera del investigador -afirma-. Pero para llegar a una población de científicos compatible con una inversión del 1% del producto bruto interno, como proponemos, se necesita todavía duplicar ese número. De manera que estamos pensando en la construcción de institutos tecnológicos sectoriales en las distintas provincias, de estrecha relación con las cadenas productivas y con una mayor participación del sector privado."

En parte con esta idea se construirá en Buenos Aires, entre las avenidas Cruz y Escalada y en cooperación con la Cámara Empresaria de Laboratorios Farmacéuticos, un polo farmacéutico cuyo edificio se compartirá con la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA y la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud. Será la sede de los laboratorios centrales de Proyectos Integrados para Aglomerados Productivos (Pitec).

Para el doctor Eduardo Charreau, presidente del Conicet, lo más importante de este plan es que responde no a estimaciones aproximadas, sino a necesidades detalladas por los propios investigadores.

"Es lo que faltaba -afirma Charreau-. Siempre sostuvimos que era indispensable acompañar la política de aumento de recursos humanos con aumento del presupuesto y de la infraestructura."

Otros, como el doctor Jorge Aliaga, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, están insatisfechos. Aliaga sostiene que el plan sólo beneficiará a los investigadores del Conicet, pero no al resto de los que trabajan en esa casa de estudios.

Mientras tanto, los procesos licitatorios deberían comenzar este mismo año. "Trataremos de mantener una equidad en la distribución regional para asignar los fondos -dice Barañao-. Esperamos concretar los primeros desembolsos a fines del segundo semestre de este año. Así, la ciencia y la tecnología estarán más preparadas para poder atender los desafíos que les presenta la sociedad y dar respuestas a sus problemas ."

Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION

La Nación
Viernes 29 de Febrero de 2008

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