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Cambio climático y también de hábitos

El 76% de los porteños modificó sus costumbres por cuestiones ecológicas; a qué le temen del futuro

Preocupados por el medio ambiente y el cambio climático, los porteños modificaron sus hábitos, cuidando el agua, reduciendo el consumo de luz y comprando productos reciclados. Pero su desinformación los lleva a que el esfuerzo puesto en cambiar sus costumbres sea estéril, pues, en realidad, estas medidas no ayudan a disminuir el calentamiento global.

Así lo revela una encuesta realizada por el Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (Copub), que entrevistó a 620 vecinos de la ciudad, mayores de 18 años, entre la última semana de febrero y la primera de este mes.

El trabajo también muestra el gran descontento de la gente con el gobierno nacional, sobre el que cree que no cuida la naturaleza y, además, sospecha que oculta información sobre la magnitud del daño.

El estudio señala que dos de cada tres porteños dicen estar preocupados por los cambios ambientales en el planeta, y sólo a uno de cada diez no le importa nada el tema.

"Que una de cada tres personas manifieste baja o nula preocupación sobre el asunto pone en evidencia que no se elaboraron estrategias adecuadas para atraer la atención sorbe el problema", afirmó Orlando D Adamo, director del Copub.


El principal temor


¿Cuál es el principal problema medioambiental? Según las respuestas obtenidas, lo que genera mayor preocupación a los porteños es el calentamiento global y la falta de agua, que concentran el 60 por ciento de las respuestas. Le siguen la contaminación, los biocombustibles, la devastación de la flora y de la fauna, la contaminación del agua, la basura y el derretimiento de glaciares y polos.

Otras de las reflexiones apuntan a las consecuencias relacionadas con las modificaciones del ecosistema. Sobre este punto, el 46 por ciento de los entrevistados cree que estos cambios traerán aparejadas diversas enfermedades, como el cáncer o problemas respiratorios. También son temerosos de que se intensifique una de las problemáticas que sufrió la ciudad en los últimos 15 días: las inundaciones y la falta de energía.

A pesar de tanta conciencia, los mayores parecen no saber qué hacer para colaborar en la preservación del medio ambiente. Si bien el 76 por ciento dijo que cambió los hábitos para cuidar el entorno, la mayoría prestó atención a preservar el agua (26%), a cuidar el consumo de energía (19%), a comprar productos reciclados (14%), a reciclar (14%), a separar la basura (12%) y a usar productos biodegradables (11%), conductas que, en su mayoría, no producen una diferencia para una reducción del calentamiento global.

Llaman la atención las respuestas de los mayores de edad en comparación con los comentarios de los escolares, ya que desde los primeros grados la preocupación por el reciclaje y la contaminación está presente en las tareas y actividades educativas.

No hay discusión cuando se les pregunta a los entrevistados sobre si creen que el Gobierno se preocupa por la protección del medio ambiente. El 93 por ciento es categórico, y asegura que las autoridades nacionales no hacen nada por mejorar el asunto.

El estado del Riachuelo fue el ejemplo más espontáneamente mencionado por los consultados. Además, siete de cada diez reclaman más información para poder cuidar el entorno y piden que se transmita formalmente en la escuela y desde la infancia.

"Si los ciudadanos están desinformados, el cambio de hábitos resulta limitado y estéril: con la mejor voluntad pueden modificar conductas que, sin embargo, no sean las que realmente producen una diferencia para una mayor protección ambiental", explicó Virginia García Beaudoux, una de las responsables del estudio.

La sospecha de que en realidad el daño es mayor del que sabemos domina las respuestas de la mitad de los entrevistados.


Desinformados


"Que el 75 por ciento de los entrevistados admita que no está lo suficientemente informado para poder colaborar con la protección del medio ambiente es una clara señal de la necesidad de instrumentar campañas de educación pública", explicó García Beaudoux.

La experta destacó que es indispensable instrumentar políticas para llegar a la población con información veraz y trazar estrategias para que la ciudadanía preste atención sobre la gravedad del problema.

Por Hernán Cappiello
De la Redacción de LA NACION

La Nación
Sábado 8 de Marzo de 2008

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