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Apertura parcial de una central térmica

Está localizada en Campana y estará totalmente terminada el año próximo

Fue de manual: una inauguración al mejor estilo kirchnerista donde hubo trabajadores, sindicalistas, empresarios, retos, reproches y alguna improvisación.

Ayer, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner inauguró formalmente la primera turbina de la Central Termoeléctrica Manuel Belgrano, instalada en Campana.

La central aportará al sistema interconectado nacional 275 megavatios (MW) de potencia adicional en un principio. Luego se sumará una segunda turbina y el año próximo se completará la obra de ciclo combinado, una suerte de turbina adicional que vuelve a generar.

Era el mediodía y la Presidenta se dispuso a hablar en una carpa enorme abarrotada de empresarios, gremialistas y trabajadores. La había precedido el gobernador bonaerense, Daniel Scioli. "Hoy, cuando corté la cinta, sentí que estaba haciendo algo más que una inauguración. Estábamos venciendo en una batalla, argentinas y argentinos, contra el escepticismo, contra los descreídos", comenzó la mandataria.

Después se encargó de nombrar a algunos gremios que participaron de los trabajos de construcción de la central, como Luz y Fuerza y los constructores de la Uocra. Y llegaron los vítores.

Finalmente, la jefa del Estado destacó la velocidad en la construcción de la usina. "Nunca una obra se hizo en un lapso tan corto. Cuando nos fijamos objetivos y trabajamos mancomunadamente, somos invencibles."

En mayo de 2004, el Gobierno anunció un plan energético para los siguientes cuatro años. Pese al tiempo récord de la construcción, las obras debían haber estado terminadas a fines de 2006, según ese plan.

Ese proyecto preveía la construcción de una segunda central, Termoeléctrica General San Martín, localizada en la ciudad santafecina de Timbúes, que se empezó unos meses más tarde y no está terminada.

La obra fue concretada por el consorcio integrado por las empresas Siemens, Electroingeniería, la española Duro Felguera y Seasa. ¿Cuál fue el monto de la inversión?, preguntó LA NACION a un exultante Gerardo Ferreyra, vicepresidente de Electroingeniería. "Fue de 1180 millones de dólares", contestó. Gran parte de ese monto fue aportada por las generadoras, que cedieron, previa invitación oficial, una acreencia que tenían por quemar un combustible más caro que el gas. El plan se llamó Foninvemem y recolectó algo más de 600 millones de dólares. Luego hubo una extensión para llegar al monto de la obra. ¿Quién aportó el resto del dinero?, se le preguntó a Ferreyra. "No puedo contestar eso. Yo la construí y nada más", finalizó.

Por la tarde, corría fuerte un rumor: la turbina, en realidad, no había encendido por un defecto. "Cuando fue el acto, no prendió. Pero por la tarde ya arrancó", se sinceró una fuente de una de las empresas constructoras.

La Nación
Miércoles 19 de Marzo de 2008

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