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La ley de Educación Vial sigue sin aplicarse en las escuelas porteñas
La norma, que debe explicar a los chicos cómo comportarse en la calle, se aprobó hace un año, pero el Ejecutivo no determinó qué y cómo se iba a enseñar. Para la Comuna, los contenidos dependen de cada colegio
El 22 de marzo del año pasado la Legislatura porteña sancionó la Ley de Educación Vial, por la cual en todos los colegios de la Capital, desde preescolar hasta secundaria, los alumnos iban a recibir información sobre cómo comportarse en las calles para evitar accidentes. En una Ciudad de tránsito desordenado y violento, la idea de empezar a sembrar conciencia vial fue considerada un avance. Sin embargo, como muchas otras veces la ley quedó convertida en poco más que papel manchado: a un año de su sanción, sigue sin haber entrado en vigencia.
| La verificación de autos, demorada Otra de las leyes sobre seguridad vial que sigue esperando su puesta en marcha es la que obliga a que todos los vehículos pasen anualmente por una Verificación Técnica Obligatoria. A pesar de que la ley nacional de Tránsito obligaba a que todas las provincias del país adoptaran una revisión técnica para los vehículos, la Legislatura porteña sancionó su ley recién en diciembre de 2006. Según esa norma, todos los vehículos radicados en Capital deben pasar anualmente por talleres habilitados para que, con máquinas especiales, les revisen los frenos, el tren delantero, las luces y otros sistemas de seguridad, más la emisión de gases. Con este chequeo se puede reducir hasta un 50% el riesgo de accidentes. Claro que para ponerla en marcha, el Ejecutivo debe lanzar una licitación para que sean instalados los talleres oficiales, que deben ser al menos cinco. Ese proceso viene demorado: según explicaron en el Ministerio de Desarrollo Urbano, la elaboración de los pliegos para la licitación está en marcha, pero no hay plazos. |
La ley es la Nº 2.297. Su objetivo es "sistematizar la enseñanza orientada a promover la adquisición de prácticas viales seguras y solidarias, y transmitir los valores de respeto por la vida y la convivencia vial". Para ello, el Ministerio porteño de Educación debía elaborar los contenidos, que tenían que incluir la enseñanza de las normas básicas para el peatón y el conductor, prevención de accidentes, cómo es la señalización vial, qué dicen las leyes de tránsito o cómo realizar primeros auxilios en caso de choques, entre otros puntos.
Por supuesto, esos conceptos iban a ser enseñados de acuerdo a la edad de los alumnos. A los de preescolar se les explicaría, por ejemplo, cuáles son las luces de un semáforo, mientras que los de secundaria se les explicarían nociones de cómo manejar un auto. Y, en todos los casos, la formación debía empezar por los docentes, quienes iban a tener que realizar cursos con especialistas en seguridad vial. Además, en todas las escuelas se iba a realizar una "Semana de la Educación Vial", con actividades especiales que incluyeran a toda la comunidad educativa.
¿Por qué es tan importante la ley? Los especialistas en seguridad vial explican que los accidentes pueden darse por tres motivos: fallas mecánicas de los vehículos, problemas en la infraestructura (calles en mal estado, falta de señalización) o una conducción riesgosa. Una buena educación vial, que haga que se valore la vida de conductores y peatones, puede combatir esos tres factores. Además, formar a los menores no sólo es importante para que las próximas generaciones tengan más conciencia, sino también porque los chicos funcionan como difusores de la información en sus propias familias, cuando, por ejemplo, le preguntan a sus padres por qué no se abrochan el cinturón de seguridad o por qué cruzan en rojo...
Como pasa con todas las leyes, para que la norma entrara en vigencia el Ejecutivo debía reglamentarla. Entre otras cosas, debía decidir si la Educación Vial iba a ser una materia autónoma (como Matemáticas o Lengua) o si la información iba a ser transversal al resto de las asignaturas.
Para ello, en el artículo 6º se fijó que debía hacerlo en 90 días, es decir antes de julio del año pasado. Pero entre la campaña electoral y la burocracia, ni la administración de Jorge Telerman ni la de Macri lo concretaron.
En Educación relativizan la falta de reglamentación. Graciela Cappelletti, directora de Currícula y Enseñanza, aseguró que "los contenidos de educación vial preexistían en la currícula a la sanción de la ley, en diferentes materias ya se enseñaba. Además, los docentes ya podían hacer cursos optativos para formarse en el tema. El nivel de profundidad de la enseñanza de educación vial depende de cada docente y escuela. En todo caso, la ley cristalizó lo que ya estábamos haciendo".
Pero muchos no coinciden. Otro funcionario del Gobierno admitió, off the record, que "con votar la ley no alcanza. Nunca se resolvió si Educación Vial será una materia aparte o no, ni que cantidad de horas se la dictará. Tampoco se incentivó a los docentes a que hicieran cursos".
Eduardo Bertotti, director del Instituto de Seguridad y Educación Vial, agregó: "Estamos conversando con el Gobierno para empezar a darles cursos a los docentes. Es un proceso largo, recién en un par de años se notará la educación vial en la mayoría de las aulas de preescolar y primaria. Pero hay que empezar, y en el último año no se hizo nada".
En la Legislatura también insisten. El diputado kirchnerista Pablo Failde, de la Comisión de Tránsito, reclamó "que se reglamente la ley. Hasta que no se aplique será muy difícil crear una nueva conciencia en la sociedad". Y la legisladora de izquierda Patricia Walsh presentó un pedido de informes al Ejecutivo para explique por qué no reglamentó la ley.
Por: Pablo Novillo
Clarín
Lunes 31 de Marzo de 2008