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Las calles de la ciudad, cubiertas de residuos
Durante una recorrida que realizó LA NACION por la zona del microcentro porteño, Recoleta, San Telmo, Flores, Liniers y Once, comprobó que las calles están repletas de bolsas de residuos abiertas, basura desparramada y hasta restos de comida. Sergio Mendoza, portero de un edificio situado en Alem y Tucumán, se quejó: "La culpa la tienen los cartoneros, que son los que abren las bolsas de residuos y dejan todo dado vuelta".
Sobre ese punto, Mendoza explicó que "hay cartoneros que trabajan bien, pero hay otros que rompen las bolsas y dejan todo sucio". En la misma vereda, Adriana González, empleada de un comercio situado en Alem y Tres Sargentos, tronó: "Esto, a partir de las 19.30, es un desastre. Los cartoneros tendrían que tener un depósito para separar la basura". González lamentó que los cartoneros tengan que abrir las bolsas en la calle. "Es muy insalubre, tanto para ellos como para los vecinos", señaló González.
Las veredas y canteros de Juncal al 700, en Retiro, estaban ayer repletas de botellas de vidrio rotas y también de botellas de plástico, papeles y cartones.
Las veredas que cercan la iglesia del Socorro, situada en Juncal 876, estaban llenas de restos de comida, cartones y frazadas que dejan los indigentes y la gente que no tuvo más remedio que irse a vivir a la calle.
Carlos Alonso, vecino de Recoleta, afirmó: "A la mañana, esto es un asco, las calles amanecen todas sucias. Los cartoneros trabajan durante la noche, y hay muchos que rompen las bolsas y dejan todo tirado".
En efecto, Juan José, un encargado de edificio de la zona, que no quiso revelar su identidad por temor a represalias, precisó: "Todas las mañanas lleno dos bolsas enormes, de consorcio, con la basura que dejan los cartoneros. A algunos les decís que no dejen todo tirado y lo entienden, pero otros reaccionan mal y te insultan".
En Callao y Las Heras, también en Recoleta, estaba repleta de escombros, papeles, cartones, alfombras viejas, y hasta gabinetes de computadoras.
El mismo panorama se repetiría en Marcelo T. de Alvear y Uruguay; en Paraguay y Esmeralda, y en Córdoba y 25 de Mayo, lugares donde no sólo los vecinos sino los turistas deben sortear la basura derramada.
En San Juan y Piedras, en San Telmo, las quejas apuntan a la falta de los contenedores prometidos: "Todas las mañanas la vereda está llena de basura desparramada y nadie hace nada", dijo Cynthia, una vecina.
En la zona de Once y en los barrios de Flores y Liniers la situación es la misma. Los desechos y los olores fétidos invaden las veredas y las bocas de tormenta.
Por Franco Ruiz
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Lunes 7 de Abril de 2008