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Seguirían faltando naftas y gasoil durante las próximas semanas

En las estaciones de servicio no esperan que el actual déficit vaya a solucionarse rápido

Mientras siguen circulando rumores sobre la existencia de un mercado negro de combustibles, lo que no sobra, y cada día en menor medida, es el producto que llega a las estaciones de servicio del país. Desde hace semanas, la escasez no da tregua, y entre idas y venidas de distribuidores y petroleras no se vislumbran soluciones en el corto plazo.

LA NACION volvió a ser testigo de los faltantes en una nueva recorrida por surtidores de distintos barrios porteños y del conurbano bonaerense. Otra vez, los carteles con la leyenda de "no hay gasoil" y los agregados de naftas faltantes, improvisados al pie; otra vez las filas de autos y las esperas, y otra vez el racionamiento en sus distintas variantes.

En la YPF de las avenidas Córdoba y Eduardo Madero, un playero comentó a LA NACION: "Tenemos combustible, pero abrimos sólo tres surtidores. Esa es la orden". ¿Por qué? A pregunta obligada, respuesta predecible: "No puedo darle esa información". Una posible respuesta que aportan los analistas del sector: afuera, el petróleo se cotiza en cifras record (ayer cerró cerca de US$ 123,79 el barril en Nueva York); en el mercado interno, los costos son altos y la rentabilidad, escasa.

"Cancelamos las cuentas corrientes y priorizamos el efectivo", dijo la encargada de la Petrobras de Iriarte y Vieytes, en Barracas. "Así cuidamos lo poco que nos traen: la semana pasada pedimos 15.000 litros y sólo nos trajeron 5000", explicó. "Y si me piden que les cargue el tanque, lo tengo que hacer", se lamentó el playero.

Además de los cupos de carga de gasoil, de 40 pesos por vehículo (cerca de 25 litros), en una YPF de Olivos no sólo suspendieron el cobro con tarjetas, sino también la posibilidad de acumular puntaje para canjear por premios. Tampoco reciben tickets. Una muestra de los ajustes necesarios en época de escasez, dijeron allí.

En Vicente López también faltó nafta. En la Shell de Maipú al 1400, los papeles pendían de las mangueras: "No hay súper". En otras estaciones de la zona se ve la misma consigna.

La oferta siempre vigente es la de las naftas premium , por ejemplo, VPower, en Shell, y Fangio XXI, en YPF, ambas a pocos centavos de los tres pesos por litro.

En Avellaneda, el gasoil se hace esperar. "No tuvimos durante dos semanas. Ayer vino el camión y hacia la tarde ya se había terminado", dijo Solange, la única playera de la Shell de Pavón 345. A pesar de la cantidad de islas que hay en la estación, con ella sola alcanzaba para abastecer a los vehículos que se detenían frente al único surtidor habilitado.

Todos coinciden en lo que ven. La causa del faltante, dicen, es la que repiten las distribuidoras: "El camión tarda en venir y, cuando viene, trae poco combustible". Ninguno se aventura a hablar del supuesto mercado negro que, según altas fuentes del sector, subyace a las operaciones que se efectúan a la luz del día.

Por ahora, en las estaciones la misión sigue siendo estirar el rendimiento de los escasos cargamentos con que las abastecen los camiones. "El gasoil que nos traen no dura ni cinco horas. Es más el tiempo en que los surtidores están cerrados que el que pemanecen abiertos", dijo una empleada de la YPF de Juan de Garay 2780, en Parque Patricios.

El cupo de 150 pesos ya es casi una constante en algunas estaciones, como en la YPF de Martín García y Montes de Oca.

En la YPF de Deán Funes y San Juan, en San Cristóbal, tienen preparados los carteles para alertar a los automovilistas ávidos de gasoil. Cada vez con más frecuencia, los cuelgan. Cuando LA NACION pasó por allí, ya llevaban dos días en lo alto de los surtidores y seguirán allí hasta el viernes o sábado. Ahí, como en muchos sitios, nadie sabe con certeza cuándo llegará el camión.

Por Luján Scarpinelli
De la Redacción de LA NACION

La Nación
Viernes 9 de Mayo de 2008

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