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A dos años de una ley, aún no controlan a las motos delivery
En el Gobierno porteño dicen que es porque fue mal reglamentada y que el tema es muy complejo. Los trabajadores, a su vez, exigen que se aplique. La norma establece un registro en blanco de los empleados y el uso obligatorio del casco
Hace casi dos años debía entrar en vigencia una ley que buscaba ordenar la actividad de los motociclistas y empresas que realizan el servicio de mensajería y delivery de comidas. La ley no sólo pretendía darle un marco legal a la actividad sino que, con diferentes medidas, iba a influir en la seguridad vial, ya que obligaba a que todos los motoqueros tuvieran y usaran casco. Sin embargo, la burocracia volvió a convertir una ley en letra muerta: a pesar del tiempo transcurrido, la norma aún no entró en vigencia.
Claves de una ley que no se aplica No sólo busca darle un marco legal a la actividad sino influir en la seguridad vial. Debe crearse un registro de las empresas que usan motos con los trabajadores en blanco. Los motoqueros deben tener un seguro contra terceros y elementos de seguridad, tales como casco, ropa de lluvia y listones fluorescentes para que se los vea por la noche. Mucho tiempo sin soluciones Guillermo Allerand Es una de las quejas más habituales de los automovilistas y los peatones de la Ciudad: muchos de los que trabajan en moto entregando delivery o mensajería hacen cualquier cosa, no respetan semáforos ni mano y contramano, andan sin luces y más. Los patrones, en muchos casos, miran para otro lado, porque tienen empleados en negro y las motos fuera de regla. Para este peligroso caos vial con consecuencias mortales se hizo una ley. Pero no se aplica. Se argumenta que el tema es complejo, aunque la vida merezca la voluntad urgente de arreglarlo. La cifra 3.000 Es el número aproximado de motoqueros que trabajan en mensajería y delivery por las calles de la Ciudad. Se duplicaron los accidentes con motos La participación de las motos en los accidentes graves es cada vez mayor. De acuerdo a un informe elaborado por el Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV) y publicado por Clarín, sobre datos de todo el país, en casi una cuarta parte de los choques con consecuencias serias durante el primer trimestre de 2008 participaron un ciclomotor o moto. La proporción, exactamente, fue el 22,5%, cuando en el mismo período del año pasado estaba en el 10%. Esta situación se da en el contexto de un auténtico boom del mercado de las motos, especialmente las de mediana y baja cilindrada, que indudablemente no sólo tiene que ver con que salen mucho más baratas que los autos, sino también con las crecientes complicaciones en el tránsito de Buenos Aires y otras ciudades. En 2007, por primera vez, la venta de motos y ciclomotores superó por primera vez a la de autos: 678.050 contra 567.850. Este año dicen que se venderían más de 800.000. |
Se trata de la ley 1.822, que fue sancionada el 27 de octubre de 2005 y publicada en el Boletín Oficial de la Ciudad el 7 de diciembre. De todas formas, una cláusula transitoria disponía que los cambios que planteaba la norma iban a empezar a correr a los 180 días de las sanción de la ley. Es decir que el nuevo sistema tenía que entrar en vigencia el 7 de junio de 2006.
¿Cuáles eran esos cambios? En primer lugar, disponía la creación de un registro donde debían anotarse las empresas de mensajería y los restoranes que ofrecen el servicio de entrega a domicilio. El único requisito era demostrar que estaban habilitados y que trabajaban en blanco.
En dicho registro tenían que figurar los nombres de los dueños de las motos y ciclomotores utilizado para el delivery. También debían incluir los datos de los motoqueros que contrataban. Además les exigían un seguro contra terceros, que los alimentos fueran transportados en una caja térmica y que en ella figuraran la información del local, como el teléfono y el número de habilitación.
Por el lado de los motoqueros, debían estar contratados en blanco, y se les exigía que tuvieran una libreta sanitaria y un permiso de habilitación del vehículo. En tanto, las motos y ciclomotores debían estar en perfectas condiciones de limpieza y seguridad.
Pero el punto más significativo era que los dueños de los comercios estaban obligados a garantizar que los motoqueros contaran con casco, ropa de lluvia y elementos de seguridad, como listones fluorescentes para que, cuando manejaran de noche, fueran visibles. Además, se prohibía el delivery en patines.
En la Ciudad trabajan unos 3.000 motoqueros. Y su influencia en la inseguridad vial es notable. Por errores propios o ajenos, en promedio participan en uno de cada diez accidentes, y en un 70% de las veces terminan con lesiones graves. Según estándares internacionales, los motociclistas sufren 13 veces más riesgo de protagonizar un accidente mortal que los automovilistas.
Además, el casco reduce en más del 65% el riesgo de sufrir lesiones cerebrales. Pero muchos motoqueros no los usan. En algunos casos, por ignorancia o imprudencia, pero en otros porque, afirman, no los pueden comprar: un casco ronda entre 200 y 600 pesos. En el futuro sistema de registro de conductor por puntos, que aprobó la Legislatura y debería entrar en vigencia en agosto, manejar sin casco está penado con la quita de dos puntos, más una sanción económica.
Volviendo a la ley de los motoqueros, las empresas que no tuvieran habilitación o no cumplieran con los requisitos podrían ser multadas con 3.000 a 10.000 pesos o bien recibir una clausura.
El Gobierno de la Ciudad dice que, así como está, la ley no puede ponerse en marcha y que habría que sancionar una nueva.
"En octubre del año pasado, durante el último período de la gestión de Telerman, la ley se reglamentó por medio de un decreto, pero se hizo mal. Hay dificultades jurídicas insuperables. Como estamos hoy, tendríamos que registrar a cualquier vehículo de transporte que ingrese a la Ciudad, no sólo motos, y eso es inviable porque se trataría de una doble registración", dijo el director de Transporte, Guillermo Krantzer.
Por lo pronto, los trabajadores reclaman que los controles, de una vez, se apliquen. Tomás Ponsico, presidente de la Mutual de Cadetes, Motociclistas y Empleados de Mensajería, le aseguró a Clarín: "No sabemos por qué no ponen en marcha la ley, porque ni siquiera nos reciben para explicarnos. Algunos legisladores se comprometieron a elevar pedidos de informe al Ejecutivo y también le pedimos una reunión al ministro de Seguridad Guillermo Montenegro, pero seguimos sin novedad".
Por: Pablo Novillo
Clarín
Lunes 12 de Mayo de 2008