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Mil kilos de hielo para protestar contra el calentamiento global
Con su obra efímera "Placebo", el artista se manifestó contra los clichés del ecologismo actual.
Los problemas ecológicos no existen, eso es lo que dice el artista Mookie Tenembaum con su obra "Placebo", una especie de protesta contra los que protestan. "Hay muchos científicos que no creen en el calentamiento global, y la verdad es que nosotros, la gente común, nunca sabemos verdaderamente qué es lo que pasa con esto. Nos dan la información con cucharita, nunca tenemos pruebas de lo que se dice, cuando en realidad lo ideal sería que la gente pudiera informarse y pensar, to mar decisiones educadas y no epilépticas", sostiene el artista.
Ubicado desde las seis de la mañana en la Plaza de Mayo, justo al final del extraño veranito otoñal que nos tocó vivir hasta ayer, Tenembaum fue apilando uno a uno 1.000 kilos de hielo en forma de pirámide extraoficial. Enfrentada estratégicamente, mirando a la Avenida de Mayo cerca de la Municipalidad y el Cabildo, la torre de hielo de Tenembaum despedía un humo glacial, emanando frío y agrupando gente a su alrededor. ¿Los transeúntes? Curiosos. La gente preguntaba hasta por lo que no había.
"Vivimos en una gran cloromanía", explicaba el artista, mientras junto a su equipo de asistentes iba apilando 300 barras de hielo con unos ganchos, llevándolas desde la pileta Pelopincho que las contenía hasta el suelo. "Se trata de una moda verde", seguía comentando. Esta es la segunda movida de esta clase realizada por Tenembaum, ya que en febrero pasado -en un descampado de la Ciudad Universitaria de la UBA- proyectó filmaciones de osos polares sobre los cuerpos desnudos de varios bailarines, para manifestar lo que en realidad pasa con estos animales, y lo que nos hacen creer que pasa.
"Esta vez, con la obra Placebo, quiero hacer ver que intentar enfriar la tierra con un cubo de hielo es inútil. Es en realidad un remedio imaginario -o sea, un "placebo"- para una enfermedad imaginaria que supuestamente reina sobre el planeta Tierra", explica el artista, en uno de los descansos de la obra. "Pero yo soy un artista, no soy un político, o sea, que la gente interprete lo que quiera sobre mi obra" dice.
En realidad, el artista Tenembaum también es abogado e inventor de sistemas online, aunque en los últimos tiempos viene realizando obras relacionadas con problemas sociales e ideológicos del país.
Por eso, en medio del gran berenjenal que era la Plaza de Mayo ayer, la pirámide de hielo de Tenembaum venía como anillo al dedo: era un elemento más, aunque bastante curioso, en medio de otras protestas y columnas de gente. Familias desalojadas viviendo en la plaza dentro de bolsas de dormir, grupos de residentes de los hospitales públicos exigiendo sueldos y mejoras de sueldos, los pasacalles de tela de los veteranos de Malvinas colgando entre las palmeras. Y entre todo esto, mil kilos de hielo derritiéndose lentamente.
Las obras de arte como "Placebo" se llaman técnicamente "intervenciones urbanas" y no se exhiben ni en museos ni en galerías, sino directamente en las calles. Esto habla, antes que nada, de la voluntad del artista de querer comunicarse con la gente directamente, de un ida y vuelta inmediato con el público, una comunicación espontánea sin ningún tipo de mediación.
Las obras de arte que son intervenciones urbanas ocurren cuando un artista produce, mediante cualquier recurso -en este caso un montón de hielo- un cambio en el paisaje habitual de la ciudad. De esta manera, la gente que pasa por allí todos los días se sorprende al encontrar algo fuera de lo común, algo que les llama forzosamente la atención. Este extrañamiento les hace preguntarse cosas, les provoca curiosidad. Pero también el artista busca generar esa curiosidad adrede, con su obra. Busca generar una reacción. "También en esto de los temas 'verdes', el pueblo quiere saber de qué se trata", dice Mookie Tenembaum. Plantea esto en la semana del 25 de Mayo con una pirámide de hielo que es una protesta más entre las protestas.
Por: Mercedes Pérez Bergliaffa
Fuente: ESPECIAL PARA CLARIN
Clarín
Miércoles 21 de Mayo de 2008