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La Presidenta no participará en la primera tanda de reuniones

Encomendó retomar las gestiones al jefe de Gabinete y al ministro de Economía

El Gobierno mantuvo ayer un estricto silencio y se reservó una cuota de misterio sobre la convocatoria al diálogo con los dirigentes del campo.

En la Casa Rosada esperarán hasta hoy para llamar a los presidentes de las entidades rurales, tiempo que necesitan, según informaron fuentes oficiales a LA NACION, para verificar si efectivamente el paro se levantó. "El Gobierno no confía en que realmente se levante la protesta", sostuvo un vocero.

Si la promesa de los dirigentes se cumple, hoy por la mañana el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se comunicará con los representantes agrarios para convocarlos a una reunión, que podría realizarse hoy a última hora o mañana. Lo único que está definido es el lugar: será en el Ministerio de Economía y la estrella del encuentro promete ser Carlos Fernández, que reemplazó a Martín Lousteau en el Palacio de Hacienda y tendrá su primera incursión en el conflicto con el campo. Sin el ex ministro de Economía, el autor de la medida, el agro especula con que las retenciones serán tratadas.

Está descartado que sea la presidenta Cristina Kirchner quien reciba a los dirigentes rurales. El Gobierno busca así retomar la negociación técnica para destrabar el conflicto.

Ayer, los principales funcionarios del gabinete mostraron, aunque no públicamente, su malestar con el campo. En principio, les reprochan a los ruralistas que recién se comprometieran a levantar el paro en la madrugada de hoy, cuando el Gobierno esperaba para anteayer el fin de la protesta, en el mismo momento en que los presidentes de las entidades anunciaron el levantamiento del paro para la hora cero de hoy.

El segundo punto de discordia es la figura de Alfredo De Angeli, el titular de la Federación Agraria de Entre Ríos, el enemigo número uno por estos días de la Casa Rosada. Lo que más molestó a la Presidenta, según transmitieron voceros oficiales a LA NACION, es que el ruralista le pusiera plazos a la negociación con su advertencia de que si no hay señales del Gobierno, el próximo domingo, el acto en Rosario se transformará en una gran asamblea para definir los pasos por seguir.

Según dijeron en el Gobierno, la Presidenta no tiene intención de extender la negociación en el tiempo, sobre todo por la amenaza que significa la convocatoria del campo al acto en Rosario, justo en el mismo horario en que Cristina Kirchner encabezará su propia celebración del 25 de Mayo en Salta.

"Tenemos que mostrarles antes del domingo gestos amigables para evitar discursos fuertes en Rosario", evaluó una fuente de la Casa Rosada. Por eso, si el diálogo comienza hoy mismo, el jefe de Gabinete y el ministro de Economía pondrán sobre la mesa de discusión el tema de las retenciones.


A futuro


Insisten, de todas maneras, en que no habrá un cambio en el esquema móvil que instrumentó Lousteau el pasado 11 de marzo, sino que se discutirá sobre los efectos de la medida en los mercados a futuro, que fue uno de los principales reclamos del campo.

Los funcionarios que actuarán en la negociación reconocen que ese planteo del sector agropecuario es "razonable". Lo que debatirán es la forma de presentarlo para que no se interprete como una marcha atrás en la decisión del Gobierno de aplicar la resolución.

Se estudia establecer un tope que rondaría el 50 por ciento en la ganancia con la que se queda el Estado cuando el precio de los granos, en particular la soja, alcanza los 600 dólares la tonelada.

"Continuaremos con la agenda de trabajo que se paralizó hace dos semanas", señaló anoche una fuente oficial. Justamente en la última reunión, Alberto Fernández les presentó a los presidentes de las entidades agrarias un borrador. Entre otros temas, allí estaba previsto en el último punto la posibilidad de "analizar las condiciones de funcionamiento de los mercados a término".

Fuentes del sector agropecuario dijeron ayer a LA NACION que sólo con ese punto se destrabaría el conflicto.

Además, en la Casa Rosada quieren seducir al agro para terminar con la crisis, que ya lleva más de dos meses. Para eso le prometerán que agilizarán el mecanismo para acceder a las compensaciones y los subsidios para los pequeños productores.

El campo no sólo planteó sus quejas por las demoras y dificultades para acceder a esos beneficios, sino que pidió ampliar la calificación, en cantidad de hectáreas y de toneladas de cosecha, para que un mayor número de productores pudieran recibir las compensaciones.

El Gobierno, no obstante, negó que ese punto estuviera en discusión y ratificó la decisión ya tomada.

Por Mariana Verón
De la Redacción de LA NACION

La Nación
Miércoles 21 de Mayo de 2008

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