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Fracasó la negociación con las entidades

El Gobierno y los dirigentes ruralistas se acusaron mutuamente de mentir; peligra la reanudación de las tratativas, el lunes

La reunión llegó ayer a tal nivel de tensión y estancamiento que la dirigencia agropecuaria amenazó con quedarse a dormir en el Ministerio de Economía hasta lograr una solución.

La vuelta al diálogo entre el Gobierno y los presidentes de las cuatro entidades rurales fracasó una vez más, y el campo se declaró en estado de asamblea permanente hasta pasado mañana, cuando debatan después del acto que harán en Rosario si acudirán a la nueva instancia de negociación propuesta por el Gobierno para el lunes.

La tensión llegó a tal punto que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo anoche: "Si no es paro, es marcha, desabastecimiento y ahora movilización, siempre están apretando", afirmó a LA NACION. "Vamos a promover más que nunca el acto del 25", sostuvo el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, que agregó: "La reunión fue mala. Hay una actitud permanente de dilatar el conflicto y con la conferencia el jefe de Gabinete quiso manipular a la opinión pública".

El próximo encuentro fue el único anuncio que hizo el jefe de Gabinete al terminar la reunión, durante una conferencia de prensa (en la que no se aceptaron preguntas) junto al ministro de Economía, Carlos Fernández, donde sí se comprometió a tratar los ya famosos mercados a término, que en boca de los ruralistas no es otra cosa que las polémicas retenciones.

Mientras tanto, en el Salón de los Cuadros del Palacio de Hacienda, una docena de dirigentes rurales debatía puertas adentro si se atrincheraban en el ministerio. Ganó la opción más moderada y una hora después anunciaron que se abocarán a organizar el acto del 25 de Mayo, para el que prometieron duras críticas al Gobierno.

Como en la última reunión, hubo cruce de declaraciones. El jefe de Gabinete dijo que el campo no le había llevado ninguna propuesta. Los presidentes de las entidades, Mario Llambías (Confederaciones Rurales), Luciano Miguens (Sociedad Rural), Fernando Gioino (Coninagro) y Eduardo Buzzi (Federación Agraria), mostraron más tarde la carpeta con sus iniciativas, como una alícuota del 32% y un piso del 48% para el porcentaje con el que el Estado se queda de la ganancia cuando el precio de la soja alcanza los 600 dólares por tonelada. Y dijeron que esa propuesta le fue entregada a Carlos Fernández.

El malestar de los ruralistas fue tal que contaron que, tras finalizar la reunión, Alberto Fernández les había dicho que lo más conveniente era que anunciaran ante la prensa que el Gobierno les había presentado una propuesta y que ellos la iban a analizar. "¿Ahora el jefe de Gabinete es asesor de prensa?", se preguntó Ulises Forte, de la Federación Agraria.

Disgusto inicial

La reunión empezó una hora después de lo previsto, a las 19. Desde el comienzo el campo se manifestó a disgusto porque el Gobierno sólo aceptó que entraran en el despacho del ministro de Economía los cuatro presidentes. Quedaron aislados quienes los secundan en las entidades y los técnicos.

"Lo primero que queremos hablar es de retenciones", rompió el fuego Miguens. "No podemos hasta después del acto del 25", contestó Alberto Fernández, y les dijo que la movilización a Rosario era un acto de la oposición.

"En estas condiciones no hay reunión el lunes", fue terminante Hugo Biolcatti, vicepresidente de la Rural, al abandonar el ministerio.

Llambías, con su clásico puntaje, le puso un dos al encuentro y le subió la nota hasta un tres "sólo por la presencia de Carlos Fernández".

Para el Gobierno, la reunión fue "muy buena" y tras la reacción negativa del campo, el jefe de Gabinete dijo que los ruralistas mentían. "Querían llevarse una bandera para el acto. Si no es paro, es marcha, desabastecimiento y ahora movilización, siempre están apretando", dijo LA NACION.

Minutos antes, en la conferencia de prensa, había presentado un archivo en Power Point para graficar lo que la Casa Rosada les había otorgado a los productores cuando comenzó el conflicto, como compensaciones, reintegros, apertura de exportaciones de carne y de trigo. Y reconoció que el Gobierno podía "corregir" ciertos temas que había planteado el campo.

"Confiamos, con la presidenta Cristina Kirchner, en que podamos iniciar un diálogo porque tenemos una oportunidad magnífica", dijo, optimista. Sensible, Carlos Fernández, que debutó en la negociación, agregó: "Rescato las ganas de encontrar una solución y me llevo la sensación de que en la próxima reunión vamos a trabajar mucho en los mercados a término y los reintegros".

Cuando la posibilidad de avances ya era una quimera, sobre el filo de la medianoche, el jefe de Gabinete dijo que detrás del campo hay "un problema político que no dicen". Los ruralistas se despedían de la peor forma: "Nos sentimos defraudados", repetían.

Por Mariana Verón
De la Redacción de LA NACION

L
a Nación
Viernes 23 de Mayo de 2008

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