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Intento final para evitar el paro
Con el cuarto intermedio decidido anoche, los dirigentes del campo hicieron el último intento para evitar un tercer paro y la radicalización de la protesta contra la falta de solución al conflicto por el aumento de los derechos de exportación a la soja y al girasol y la imposición de las retenciones móviles.
Creen que después de 78 días, de los cuales en 44 no hubo paro, aún hay margen para reanudar el diálogo. Después del masivo acto de anteayer, en Rosario, se sienten respaldados, pero no quieren utilizar ese apoyo para complicar aún más las cosas. Son conscientes de que cualquier llamado a un nuevo paro haría multiplicar como hongos los cortes de rutas en el interior.
La cautela de los ruralistas se debe a que intuyen que el Gobierno, al suspender ayer el diálogo, intenta promover el desborde de los productores autoconvocados en las rutas para luego acusarlos de negligencia o incapacidad política para contener a las "bases".
Desde que, el 12 de marzo pasado, las cuatro entidades gremiales de productores lanzaron la primera medida de fuerza, construyeron un capital político de singular fuerza con los "autoconvocados" y buena parte de la sociedad que no tienen intención de dilapidar.
Por esa razón, los dirigentes del campo quieren una solución que sea política y que el Gobierno tenga un gesto en ese sentido para encarrilar las negociaciones.
En primer lugar, los ruralistas, federados y cooperativistas esperan que el Gobierno deje atrás los eufemismos y comience a decir las cosas por su nombre. Por ejemplo, cuando los funcionarios hablan de corregir "los efectos no deseados" del nuevo esquema y de los "mercados de futuros", prefieren que, en concreto, se debata sobre cómo corregir las retenciones móviles. "Si la discusión es sobre el dinero, no tenemos miedo de hacerlo porque somos productores los que negociamos con nuestros proveedores o compradores, no nos asusta hacerlo", suele decir el vicepresidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati.
De la misma manera le quieren hacer entender al Gobierno que cuando hablan de políticas diferenciadas para pequeños y medianos productores sean con medidas reales y no impracticables, como las compensaciones por flete a las zonas extrapampeanas que alcanza a una minoría de los agricultores.
En rigor, desde el 11 de marzo pasado los dirigentes rurales saben que el verdadero motivo del aumento de las retenciones es aumentar la recaudación fiscal en unos 1300 millones de dólares anuales. Y todo lo demás les suena a excusa: la soja como demonio, el aumento del precio de los alimentos y el agregado de valor en la producción. Hasta que la discusión no empiece por ese punto, el conflicto seguirá abierto.
Por Cristian Mira
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Martes 27 de Mayo de 2008