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Investigarán si los nuevos focos fueron intencionales

Ayer 50 brigadistas y bomberos controlaron el fuego

El intendente de Zárate, Osvaldo Cáffaro, afirmó ayer que se investigará el origen de los diferentes focos desde la justicia federal de Zárate-Campana con la ayuda de la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación.

Esto, un día después de decir que el clima cálido y seco fue el responsable de los incendios. Así el intendente le dio la razón a la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, y admitió que los focos podrían haber sido intencionales.

Por su parte, la Secretaría de Ambiente de la Nación amplió la denuncia formulada días atrás ante la Unidad Fiscal de Medio Ambiente (Ufima) en el Juzgado Federal de Zárate-Campana, a cargo del juez Federico Faggionatto Márquez, tras constatarse que el origen de los incendios "no ha sido por causas naturales", indica el documento presentado por Picolotti, luego de sobrevolar la zona afectada.

Cáffaro se sumaría a esa denuncia por eso, "investigará conjuntamente con la secretaría ambiental quiénes son los dueños de los terrenos incendiados", dijo a LA NACION Luis Felker, vocero del intendente. "De las más de 55.000 hectáreas de islas, el 40% fue devastado" por los focos registrados hace un mes sumados los de esta semana, por lo que es "necesario saber su origen porque ponen en riesgo vidas humanas", dijo Cáffaro.

Ayer, la lluvia caída en la zona ayudó a los 50 bomberos de la policía bonaerense y voluntarios de Hurlingham, José C. Paz y de otros distritos, a controlar el fuego.

El inspector Carlos Caiati, director de Bomberos de la provincia de Buenos Aires, dijo a LA NACION que los focos de incendio "están controlados". Una de las hipótesis es que los dueños de los campos los queman "para engordar ganado a menos costo", dijo Picolotti.

En una recorrida LA NACION por la zona de los incendios en el Delta se apreció el trabajo de los bomberos y brigadistas.

El camino de tierra se levantaba entre los campos chamuscados, a la altura del kilómetro 104 de la ruta 12, entre los dos puentes del complejo Zárate-Brazo Largo. Antes del domingo, los juncos habían dificultado su trazado, tres días después, un alambrado nuevo lo coronaba. "¿Si fue intencional? Ni idea. Hace un tiempo que el dueño está preparando el campo, quizá traiga ganado", dijo a LA NACION uno de los dos hombres que construían un portón de entrada, donde antes no había nada.

A unas tres manzanas de allí, una manguera se abría paso entre una selva de juncos de dos metros de alto. Luego de recorrer unos 150 metros tierra adentro, a través del improvisado pasillo de paredes de vegetal, la manguera zigzagueaba en un claro de árboles carbonizados para terminar sobre los hombros de Sergio Orellana, de 21 años, y Sonia Collicarano, de 48, que la sostenían con fuerza mientras regaban lo que parecía un jardín espectral.

"Intencional o no, somos unos cuarenta bomberos los que desde hoy [por ayer] a las 9 de la mañana estamos trabajando sin parar", dijo Sonia, mientras limpiaba su cara tiznada.

Por: Paula Soler
De la Redacción de LA NACION

La Nación
Miércoles 28 de Mayo de 2008

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