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Una jugada que apuesta a salir del conflicto o dividir al campo

En el Gobierno creen que la propuesta presentada le restará argumentos al agro

El anuncio del gobierno de Cristina Kirchner sobre la rebaja en los topes de las retenciones buscó, como objetivo de máxima, terminar el conflicto con el campo y dar una respuesta oficial ante la sociedad.

Pero como meta de mínima, en cambio, si el campo rechaza la medida, la apuesta de la Casa Rosada es "restarle un argumento y dejar en evidencia" al agro ante la opinión pública y acusarlo de ser un grupo "intransigente", que sólo busca "debilitar políticamente" a una Presidenta que hace concesiones.

En medio de ello, hay otra hipótesis. "También puede ocurrir que dentro de las entidades del agro se produzcan divisiones", señalaron a LA NACION funcionarios de la Casa Rosada.

Ahora, el agro quedó ante una encrucijada. Por lo menos eso evaluaban ayer cerca de la Presidenta. "Si no aceptan la corrección ¿Cómo lo van a explicar? Entonces quedará en evidencia que no querían negociar, sino eliminar el esquema de las retenciones móviles y eso es inaceptable. El Gobierno acepta sus errores e hizo concesiones", dijo una fuente oficial a LA NACION.

En realidad, pocos apostaban en la intimidad de la cima del poder político a que la nueva resolución del ministro de Economía, Carlos Fernández, aplacara el conflicto rural en el corto plazo. De hecho, la estrategia política que ejecuta el ex presidente Néstor Kirchner para un combate de largo aliento contra el campo continuó ayer.

En su plan de buscar consenso y concientizar a la sociedad desde su jefatura política del PJ, Kirchner reunió ayer a los diputados y senadores del PJ (de lo que se informa en la página 10) y los arengó para apoyar al Gobierno con decisión y sin fisuras.

No terminará el operativo del ex presidente. El lunes próximo, recibirá a dirigentes del "kirchnerismo transversal": es decir, a los radicales K, socialistas e independientes.

"Kirchner tocará pito a ver quién está, y evaluará qué apoyos tiene", dijo un experimentado dirigente del PJ. El martes reunirá a los legisladores provinciales leales. Y el jueves convocará a un plenario de los 75 miembros de la nueva conducción nacional del justicialismo. Siempre el objetivo será disciplinar a su tropa para no claudicar ante el campo, al que imagina en un complot contra el gobierno de su esposa.

La decisión de Kirchner de precipitar ayer el anuncio se desató después del mediodía. Según fuentes cercanas al jefe político del PJ, fue entonces cuando convocó a los gobernadores que fueron a la Casa Rosada. Estos gobernadores le habían trazado la necesidad imperiosa de terminar el conflicto.


Sugerencias


"Le transmitimos al Gobierno que algo había que hacer. No se puede seguir así", dijo a LA NACION uno de ellos.Otro mandatario, el de Salta, Juan Manuel Urtubey, aseguró que con este nuevo mecanismo "mejora en forma sustancial la situación de los productores y se les plantea un horizonte de previsibilidad, a futuro".

Además, Urtubey dijo que los ruralistas sabrán ahora que aunque el precio de la soja alcance los 750 dólares por tonelada, las retenciones tendrán un tope de 52,7%, mientras que antes de la corrección era de 58,5%, lo cual destruía los mercados de futuros.

Claro que hasta 600 dólares por tonelada los porcentajes serán idénticos a los que se aplicaron en la resolución del 11 de marzo. Es decir que hoy, a 480 dólares, el productor seguirá pagando el 41% de retenciones, mientras que con el esquema que había propuesto el campo en el diálogo interrumpido sólo dejaba 35%, según confió a LA NACION el presidente de CRA, Mario Llambías.

"La apuesta de Kirchner es cerrar el conflicto si se puede. Y si el campo no acepta la corrección, entonces quedará en evidencia ante la opinión pública que la intransigencia está de su lado. Y las entidades podrían dividirse", analizó un funcionario oficial para graficar la jugada de Kirchner.

"Lo vemos mal. La curva se modifica en un nivel de precios muy difícil de alcanzar", dijo Llambías. "Lo que desencadenó la crisis no se soluciona. Fernández volvió a atacar la soja, demostró que no sabe de lo que habla y no estaba el secretario de Agricultura", señaló el dirigente.

El campo, además, no tomó de buena manera que el anuncio fuera unilateral y sin un diálogo previo.

Por Mariano Obarrio
De la Redacción de LA NACION


La Nación
Viernes 30 de Mayo de 2008

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