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Los camiones circulan casi sin control
Buena parte de los miles que cruzan la ciudad van por calles y avenidas no permitidas y protagonizan accidentes graves
Una peligrosa e impune situación se advierte a diario en la Capital: numerosos camiones de gran porte circulan por calles restringidas, entorpecen el tránsito, no cumplen con las normas de seguridad para transportar la carga y protagonizan graves accidentes.
Esa buena parte de los 50.000 vehículos pesados que cruzan la ciudad, de los cuales 18.000 tienen semirremolques o acoplados, incumplen la normativa que prohíbe a rodados cuyo peso supere las 12 toneladas circular por calles porteñas, con excepción de aquellas que integran las redes de tránsito diseñadas para tal efecto.
Pero pocos respetan esas vías obligatorias, principalmente en zonas de la Costanera Sur, Puerto Madero, La Boca, Liniers y Barracas, entre otras, según constató LA NACION en una corrida. En estos sitios, suele haber numerosos accidentes viales, algunos con consecuencias graves, que involucran a peatones.
Los controles de la Policía Federal y el cuerpo de Agentes de Tránsito de la ciudad no son eficientes. LA NACION consultó a ambos organismos: aseguraron que se hacen operativos de rutina sobre el transporte pesado. En 2007, de las cuatro millones de actas de infracciones labradas en la ciudad, 22.672 fueron para camiones; sólo 17 por circular por lugares indebidos, y 43, por violar la luz roja. En lo que va de este año, se labraron 2957 faltas al transporte pesado, de las cuales 848 fueron por estacionar en lugares indebidos y 559 por violar la luz roja.
Según el gobierno porteño, en los últimos cinco años se duplicó la circulación de camiones por las autopistas de la ciudad. Siendo que en la región metropolitana el 90 por ciento de la carga se transporta en estos vehículos y que el punto de mayor acumulación de mercadería es el puerto de la ciudad, los especialistas consideran que era esperable que con el crecimiento de la economía el problema haya empeorado.
Los principales polos de concentración de los viajes de los camiones, además del puerto de Buenos Aires, son el Mercado de Liniers y la zona sur de la ciudad, en especial La Boca, Barracas, Parque Patricios y Pompeya, donde se localiza una gran cantidad de depósitos de mercadería.
Por caso, un corredor prohibido que está plagado de camiones es la avenida Almirante Brown, en la Boca. El 7 de enero pasado, una persona murió allí atropellada por un vehículo de gran porte.
"La avenida Almirante Brown es la de la muerte; la Policía Federal siempre aparece con el hecho consumado", recordó Alfredo Alberti, presidente de la Asociación de Vecinos de La Boca. El problema hoy persiste.
El sábado pasado, un chico de tres años, Leonel Nisch, murió arrollado por un camión en la esquina de Mercedes y Bogotá, Floresta, cuando iba de la mano de su madre. Desde octubre del año pasado, la madre juntaba firmas para que colocaran allí un semáforo, ya que se registran numerosos accidentes en ese lugar.
Denuncia de la Defensoría
Diversos trabajos realizados por la Defensoría del Pueblo de la ciudad dan cuenta de que los camiones circulan por distintas avenidas de manera irregular: llevan la carga sin sujetar o elementos prominentes fuera de las líneas de carga, y presentan un estado deficiente de sus carrocerías y de su mecánica, entre otros problemas.
Atilio Alimena, defensor del Pueblo adjunto, dijo a LA NACION: "También es usual que los camiones superen los 60 kilómetros por hora en las avenidas, especialmente en Huergo, y los 80 kilómetros en las autopistas. Los camiones no pueden frenar, las cargas impactan contra puentes o se caen desde las autopistas".
Otra cuestión se suma a esta problemática en la ciudad: los casi 300.000 locales comerciales que hay son abastecidos, en su mayoría, por camiones. En los últimos años, han recibido mercadería hasta dos veces por día, algo que antes no ocurría. Y el horario de carga y descarga, además de los sectores delimitados para tales fines, no se respeta.
Ejemplo: camiones con la inscripción de la empresa Ashira, de higiene urbana, estacionan junto a la vereda que da frente al hotel Sheraton, en Retiro, entre las avenidas Alem y Madero. Allí hay un cartel de "prohibido estacionar", pero todos obvian la normativa. Consultado al gobierno porteño sobre si esos camiones pueden estacionarse allí, indicaron que no, y que deberían ser multados, en caso de que no estuvieran limpiando la acera.
El legislador macrista Daniel Amoroso, presidente de la Comisión de Tránsito y Transporte de la Legislatura porteña, dijo a LA NACION: "Hay una legislación en vigor con respecto al tránsito, pero el problema es que no se cumple. Las autoridades deberían ser más rigurosas con la aplicación de las normas".
Por Pablo Tomino
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Lunes 2 de Junio de 2008