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Cristina cuestionó al campo en la ONU

Acusó a los pools de siembra por la inflación y sustentó, así, su discurso sobre el problema mundial de la falta de alimentos

ROMA.- La Presidenta adjudicó ayer en esta capital parte de la inflación en el precio de los alimentos a "especuladores financieros que invierten en pools de siembra y tienen una ganancia inusitada", y contó que en la Argentina la renta "es del 30 por ciento en seis meses".

Líderes mundiales y jefes de Estado de todo el planeta coincidieron aquí en un análisis: si alrededor de 800 millones de personas padecen hambre, entonces existe una crisis alimentaria mundial. También suscribió esta idea Cristina Kirchner, que, como método para sostener su exposición, se valió de los conceptos que el Gobierno utiliza en la Argentina durante el conflicto con el agro.

También advirtió que su gobierno intentará agregarles valor a las materias primas. El concepto no es nuevo, pero en este caso llevaba implícito como mensaje que el campo es importante, pero no el eje de la actividad productiva nacional. Dicho de otra manera: trató de quitarle protagonismo o trascendencia a un sector que la Casa Rosada considera un enemigo.

Los demás líderes mundiales no necesariamente advirtieron el doble sentido que Cristina Kirchner dio a su exposición en la apertura de la cumbre de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas.

Habló, simultáneamente, sobre la crisis alimentaria mundial y sobre el conflicto con el campo argentino. "Uno de los elementos más distorsivos [en el aumento del precio de los alimentos] es la irrupción de los capitales financieros. La crisis de las hipotecas trasladó fuertes movimientos especulativos al mundo de las commodities, no sólo del mundo agrícola, sino también del petróleo", dijo la Presidenta al iniciar su discurso.


"Renta inusitada"


Inmediatamente, vinculó la idea con el conflicto con el campo: "En la Argentina, un pequeño ahorrista de 16.000 dólares que los coloca en un pool de siembra obtiene en seis meses una renta del 30 por ciento, en dólares. Es una renta inusitada en el mundo actual".

El argumento ya había sido utilizado en la Argentina por el ministro del Interior, Florencio Randazzo, que había acusado públicamente a los pools de ser operadores del conflicto.

Cristina Kirchner mencionó luego que la Argentina produce hoy 100 millones de toneladas de granos por año. "Podemos llegar a los 150 millones, pero queremos agregarles valor, porque tenemos experiencia y sabemos que agregar valor hace al desarrollo de nuestros pueblos."

Hubo, allí, otro mensaje al agro."Mi país fue hace 100 años el granero del mundo, era la séptima economía del mundo, pero sólo era exportador de materia prima y los cambios en los ciclos económicos nos llevaron a una situación muy mala. La clave es agregar valor para que los ciudadanos de nuestras comunidades puedan tener trabajo", siguió.

Cualquier similitud con el discurso del Gobierno, que relativiza la influencia de la producción agropecuaria en la creación de fuentes de trabajo, es pura casualidad.

En la argumentación sobre la crisis alimentaria, la Presidenta responsabilizó además a los "países centrales" -el mensaje estaba dirigido a Europa y los Estados Unidos-, a los que acusó de tener "un doble estándar". En relación con eso, dijo: "Por un lado emiten mensajes de libre comercio y no proteccionismo, pero por otro los países emergentes tenemos fuertes dificultades para acceder a los mercados".

Con Brasil, la Argentina pelea ahora por incluir en la declaración de la cumbre un párrafo crítico sobre el proteccionismo. LA NACION supo que, además, en el mismo documento los países importadores de granos pretenden reclamar contra "los gobiernos que adoptan medidas como limitaciones o prohibiciones de las exportaciones".

Más claro: el borrador de la declaración final incluiría una crítica a la Argentina y ninguna queja contra las barreras aduaneras. La Presidenta se enteró y dejó una orden anoche, antes de regresar a Buenos Aires y tras participar en una comida organizada por el premier italiano, Silvio Berlusconi: la Argentina no convalidará una declaración internacional en contra de las políticas del Gobierno.

Por lo tanto, como sólo habrá un documento si la mayoría de las delegaciones lo aprueban, es probable que no haya una declaración de la cumbre.

El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y el canciller Jorge Taiana acompañaron alternativamente a Cristina Kirchner en el recinto. Con ellos charló sobre los números que después indicó en el discurso.

La exposición de la Presidenta terminó con que "no es solamente un problema de producción de alimentos, sino también de distribución de alimentos". Y, como en la Argentina, opinó que "la distribución del ingreso hace a la calidad de vida". Sus colegas tampoco aquí entendieron que el mensaje apuntaba en dos direcciones.

Por José Ignacio Lladós
Enviado especial

la Nación

Miércoles 4 de Junio de 2008

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