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La ruta 7, un reflejo del retorno a la normalidad
El tránsito pesado fue intenso ayer
Cientos de camiones otra vez encolumnados rumbo a la ciudad de Buenos Aires y automóviles que hacían lo imposible para sobrepasarlos con la difícil misión de llegar a tiempo a destino.
Luego de que el viernes último las entidades del campo decidieran levantar la medida de protesta en las rutas del país y de que el suministro de combustible comenzara a normalizarse, aquel desolador escenario en el interior pareció tomar ayer otras connotaciones: camiones que transportaban hacienda en pie, cereales, verduras, leche, y productos de primera necesidad derivados del campo, entre otros, poblaron los caminos hacia la Capital Federal.
La ruta 7, que conecta Mendoza con Buenos Aires, estuvo invadida por cientos de vehículos pesados. No importó, siquiera, que se tratara de un mediodía de domingo, sagrado para los camioneros que difícilmente renuncien a sentarse a la mesa a la hora del almuerzo.
Poco después de las 12, en el kilómetro 257 de la ruta 7, en el cruce con la 65, en la ciudad de Junín, doce camiones esperaban la luz verde del semáforo para seguir hacia la Capital. A un costado del camino, una carpa blanca que hace más de 90 días sirvió como refugio para los ruralistas autoconvocados de la zona, y que en ocasiones habían cortado o reducido esa vía a modo de protesta, estaba vacía.
Los camiones con ganado en pie fueron los que más se advirtieron por esta ruta. Si bien no era sencillo conseguir gasoil en el noroeste bonaerense, la situación ayer había mejorado. "Fue una semana dura, pero ya nos llegó la reposición del combustible. Ahora, los camiones salieron todos a la ruta, porque con el parate que hay, la situación económica está complicada", dijo un empleado de la estación de servicio del parador conocido como El Alamo.
Gasoil
Alberto Balvidares, propietario de camiones en Junín, contó a LA NACION que sólo anteayer logró conseguir combustible para los vehículos. "Conseguimos gasoil, pero pagamos 30 centavos más caro. Afortunadamente, el paro se levantó y los camiones salieron rápido a la ruta, porque las pérdidas ya son muy grandes", aseguró Balvidares.
En la rotonda de la ciudad de Chacabuco, en el kilómetro 200 de la ruta 7, los camiones también hacían una larga fila al pasar por allí. Superar a cuatro camiones en hilera, si entre ellos no mantienen la distancia adecuada y a una velocidad de 70 kilómetros por hora, resultó una tarea complicada. Más aun cuando el tránsito que iba en dirección a Mendoza también era intenso.
Las estaciones de servicio que están sobre la ruta en las ciudades de Carmen de Areco y San Andrés de Giles eran las postas obligadas de los camioneros para conseguir gasoil. Pero de ninguna manera lo era para sentarse a almorzar.
Ya en el acceso Oeste, en Luján, el tránsito era igual de caótico. Recorrer esos 70 kilómetros hasta Buenos Aires demandó más de una hora, cuando en condiciones normales -entiéndase un domingo, a las 14- no requiere más de 40 minutos. Así resultó el día en el que los camiones volvieron a la ruta y los chacareros, al campo.
Por Pablo Tomino
De la Redacción de LA NACION
La Nación
Lunes 23 de Junio de 2008