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Cobos y tres gobernadores disidentes pidieron "una solución inmediata"

Dijeron que intercambiaron "ideas y propuestas para resolver el conflicto"

En medio de una jornada movida dentro y fuera del Congreso, los tres gobernadores -opositores a la política agropecuaria del kirchnerismo- que aceptaron ayer la invitación del vicepresidente Julio Cobos se pronunciaron en el Senado a favor de una ley que "solucione rápidamente el conflicto".

También lo hicieron en apoyo del diálogo que "sirvió para intercambiar ideas y aportes para resolver el conflicto agropecuario", según el comunicado acordado al final por los mandatarios.


Una cita con Bergoglio


El vicepresidente, Julio Cobos, recibirá el 1º de julio al cardenal Jorge Bergoglio y a la cúpula del Episcopado Argentino en un encuentro programado inicialmente como presentación de las nuevas autoridades de la Iglesia Católica argentina, pero que sufrió varias postergaciones.

Desde el Episcopado confirmaron que "ya hace tiempo que se había pedido una reunión" con los representantes del Poder Legislativo y recordaron que durante la presidencia de Néstor Kirchner, la solicitud fue sistemáticamente denegada mediante "la no respuesta" de Daniel Scioli y Alberto Balestrini.

Textuales

Schiaretti:
"La mejor solución es la que conforme a todas las partes. Ni se debe volver a las retenciones del 35% ni se pueden dejar al nivel que están ahora."
Binner: "Más que punto intermedio lo que fuimos a buscar a la reunión fue una solución. Los conflictos duermen pero no se solucionan."
Rodríguez Saá: "Estamos de acuerdo en que debe dictarse una ley que solucione el conflicto.
Si se produce una frustración va a haber enojo de la gente."

Fueron el cordobés peronista Juan Schiaretti, el también peronista puntano Alberto Rodríguez Saa y el socialista santafesino Hermes Binner. Dos de ellos dijeron mucho más a la salida. Binner fue la excepción: no hizo declaraciones en ese momento porque ése había sido el compromiso con Cobos en la reunión, pero habló por la tarde.

"Es necesario un punto intermedio", dijo Schiaretti, que fue el que decidió ir al salón de lectura del Senado, donde todo estaba preparado para recibir a la prensa. Hablaba del proyecto del Ejecutivo que comienza a desmenuzarse en la Cámara de Diputados, lo cual significa cambiarlo.

La relación conflictiva de su provincia con el gobierno nacional que elude la remisión de fon dos por su posición en apoyo del campo generó una respuesta contundente: "Mientras yo sea su gobernador -respondió-, jamás Córdoba va a ser una isla dentro de la Nación Argentina y jamás se arrodillará ante nadie para recibir migajas de lo que legítimamente le corresponde".

Por su lado, Rodríguez Saá insistió en que "del Congreso debe salir la solución" puesto que en caso contrario "eso va a enojar más a mucha gente". Sintetizó la expectativa con la expresión de que hay "una luz de esperanza", que fue la respuesta del cardenal Antonio Samoré al inicio de su gestión para evitar hace 30 años un conflicto armado con Chile. Rodríguez Saá estaba en el despacho de su hermano Adolfo cuando vio por televisión a Schiaretti y decidió sumarse.

La iniciativa de Cobos fue consumada incluso a riesgo de quedar mal parado frente a la Casa Rosada al diferenciarse de su estrategia. Distinta fue la suerte de su carta abierta instando al diálogo y a la intervención del Congreso, previa al anuncio del martes 17 de la Presidenta de la remisión del tema al Parlamento.

La apuesta de ayer no tuvo el mismo resultado. Primero, porque sufrió el desaire de los gobernadores kirchneristas que en principio parecieron dispuestos a acudir, además de los propios gobernadores radicales "K". Después porque, ayer mismo, resultó blanco de críticas directas por parte del jefe de Gabinete, Alberto Fernández. "No entiendo por qué llamó a esta reunión", señaló en un tramo. Y añadió con relación al camino de la ley: "Todavía no se sabe qué va debatir el Senado".

Cobos no se molestó. Dijo en un momento, al tropezar con periodistas: "Yo actué de buena fe y volvería hacerlo. Estoy orgulloso de acompañar a esta presidenta", remarcó. Tuvo el indirecto apoyo de Rodríguez Saá quien calificó a Fernández más directamente como "un desubicado".

Por: Armando Vidal

Clarín
Martes 24 de Junio de 2008

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