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Tensa reunión de la Presidenta y el agro

La audiencia duró 90 minutos, en los que hubo reproches mutuos; los ruralistas y el Gobierno consideraron "positivo" el retorno de las negociaciones, pero también admitieron que "no hubo avances"; el debate continuó luego en el Congreso

Hubo una única coincidencia: que el Gobierno y el campo consideraran "positivo" el regreso al diálogo. Pero los reproches mutuos estuvieron a la orden del día, durante los 90 minutos que duró la tensa reunión que mantuvo ayer la presidenta Cristina Kirchner con los cuatro representantes de las entidades agropecuarias.

La Presidenta se negó a suspender la resolución que estableció las polémicas retenciones móviles, tal como le había pedido el campo, mientras la debata el Congreso, y adujo, en cambio, que la discusión por ese tema ya estaba encaminada en el Parlamento. "La única ley que se trató a libro cerrado en este país fue el Código Civil de Vélez Sarsfield", dijo tajante Cristina Kirchner. Fue ante la consulta más repetida de los ruralistas, que quieren que se abra el debate.

Pero en las entrañas del poder, la orden fue otra. Según confió un alto funcionario a LA NACION, la Presidenta espera que el Congreso ratifique la resolución tal cual ella la firmó, con lo que no se aceptarán cambios, sino leyes complementarias.

El tema retenciones pasó, entonces, a un segundo plano de la reunión, en la que la Presidenta aprovechó para reprocharles en la cara a los dirigentes rurales su "pesar" por los cortes de rutas, según dijo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en conferencia de prensa, junto con el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Fueron los únicos dos funcionarios que participaron del encuentro. En ese momento, Mario Llambías, de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA); Eduardo Buzzi, de Federación Agraria; Fernando Gioino, de Coninagro; y Hugo Biolcati, de la Sociedad Rural, se retiraban de la Casa Rosada con cierto grado de escepticismo.

El Gobierno se preparó con un archivo de Power Point para reprocharles que durante los meses de conflicto habían crecido considerablemente las exportaciones agropecuarias, sobre todo de granos. Esos datos, de memoria, los sacó Cristina Kirchner en la reunión. Minutos después, Alberto Fernández los presentó en la conferencia: "La Presidenta puso de relieve información de la Aduana que le preocupó, que es ver cómo en estos 100 días de paros y cortes de rutas las exportaciones siguieron creciendo". Y pasó a detallar las cifras. "En total, hubo un 28 por ciento más", sostuvo, en referencia al período enero-mayo de 2007. Esto significa, "un 63 por ciento más de recursos" en exportaciones que el año pasado. "Estos datos lo único que corroboran es que mientras esto pasaba, los argentinos sufríamos el desabastecimiento de comida y de combustible", reprochó Fernández.

El campo no tardó en contestar. "Son datos de los exportadores que tenían comprados los granos desde antes, y no de los productores", replicó Biolcatti ante la consulta de LA NACION.

La reunión tuvo un tono amable, según coincidieron todos los presentes. Pero hubo momentos de alta tensión. "Cuando necesite hablarme, no se quede golpeando la cacerola en la quinta de Olivos. Me toca la puerta y lo hablamos", le dedicó, con tono de reto, la Presidenta a Biolcatti, que había participado la noche del lunes 16 de la manifestación frente a la residencia presidencial.


Dos visiones


Según el Gobierno, Buzzi le pidió disculpas a la Presidenta por sus polémicas frases en el multitudinario acto que el campo hizo en Rosario. En cambio, la Presidenta no pidió perdón por sus acusaciones de golpistas o por haber dicho que a los ruralistas "no los votó nadie". Fue más allá: "Si quieren cambiar el modelo, se presentan como partido político y listo".

De resultados concretos, poco y nada. Según el jefe de Gabinete, los problemas del sector se discutirán en la Secretaría de Agricultura. No puso fecha para otro encuentro. En el largo plazo, la discusión quedará enfocada en el promocionado y nunca efectivizado acuerdo del Bicentenario. "Hasta ahora, es como si hubiésemos salido a la cancha. Todavía falta jugar el partido", dijo Llambías, al irse de la Casa Rosada.

Mientras tanto, el jefe de Gabinete se retiraba de la conferencia con una carpeta con membrete de la Aduana y sus anotaciones, en una hoja tamaño carta y con prolija letra de maestro en tinta negra, que contenía las frases más picantes de la reunión.

Por Mariana Verón
De la Redacción de LA NACION

La Iglesia alentó a debatir en el Congreso

  • La Iglesia dijo ayer que la discusión sobre las retenciones en el Congreso es "una oportunidad única para retomar el camino del diálogo en la búsqueda de un acuerdo duradero, que cierre definitivamente el conflicto". La comisión nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina señaló, en un breve comunicado, que es el Congreso el "ámbito exclusivo" para ese tratamiento, y alentó a los legisladores "a tomar conciencia de la misión fundamental que deben cumplir en este momento", y a participar activamente del debate con la responsabilidad de representar a los ciudadanos argentinos.

La Nación
Martes 24 de Junio de 2008

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