Ud. está en: Noticias > Fuertes críticas del Gobierno al debate ideado por Cobos
Fuertes críticas del Gobierno al debate ideado por Cobos
Según Alberto Fernández, "no tiene sentido" lo que hizo el vicepresidente
Una inquietante tensión sobrevuela los principales despachos de la Casa Rosada en torno de la figura de Julio Cobos. La decisión del vicepresidente de haber convocado al Senado a los gobernadores de las provincias agropecuarias para debatir sobre las retenciones, un convite que fue boicoteado por el propio gobierno, provocó un fuerte rechazo en el gabinete de la presidenta Cristina Kirchner.
Tal es el descontento predominante que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, cuestionó fuertemente ayer la decisión de Cobos de haber formulado la invitación a los mandatarios provinciales sin contar con el consenso pleno del resto del Gobierno.
"No entendí la idea de esa convocatoria, porque todavía no está definido el trabajo de los legisladores: no se sabe aún qué alcances tendrá el proyecto que se discutirá en Diputados. Mal podemos, entonces, debatir sobre algo que debe tratarse en la cámara que recibió el proyecto", dijo a LA NACION el jefe de Gabinete .
"Me parece que hacer esa convocatoria es anticiparse sin demasiado sentido al proceso parlamentario que está en marcha", agregó.
De todos modos, Fernández minimizó la sensación de tensión con el vicepresidente: "No hay ningún malestar. Cobos es muy respetado en el Gobierno. Yo mismo lo hablé con él y le dije lo que pensaba. Las cosas son muy transparentes".
Y agregó: "Lo que ocurre es que no comprendo lo que quiso hacer, todavía no lo entiendo".
Con su frase respecto de "respetar los procesos parlamentarios", Fernández esbozó un claro cuestionamiento a la decisión de Cobos de llevar el debate al Senado, cámara de la que es la máxima autoridad, mientras el proyecto oficial apenas comenzó a ser analizado en Diputados ayer.
"No entendí la idea de Cobos", repitió luego el jefe de los ministros en declaraciones a una radio porteña.
La situación de Cobos es compleja. El Gobierno lo necesita como aliado por su papel institucional y político: entre sus atribuciones figura la titánica tarea de contener al radicalismo K en las filas del oficialismo en momentos de plena ebullición política. Fueron los propios gobernadores del radicalismo kirchnerista los que le reclamaron un gesto contemporizador en medio del conflicto agropecuario.
Al mismo tiempo, en Balcarce 50 recelan de lo que puertas adentro del poder comenzó a ser interpretado como un intento del vicepresidente por tener un perfil diferenciado del kirchnerismo, hasta el punto de contradecir, por momentos, los lineamientos políticos emanados de la cúpula de Olivos.
Pero nadie en la Casa Rosada siquiera piensa en la remota posibilidad de un alejamiento del Gobierno para el vicepresidente. Todas las intenciones del kirchnerismo van, más bien, en sentido contrario.
La foto que quedó plasmada ayer es la que retrata a Cobos con tres de los gobernadores más enfrentados con la Casa Rosada, sobre todo desde la explosión del conflicto con el campo.
Las gestiones del Gobierno en contra de la invitación formulada por el vicepresidente provocó que sólo asistieran a su encuentro el cordobés Juan Schiaretti, el puntano Alberto Rodríguez Saá y el santafecino Hermes Binner.
Cobos había apurado la decisión del Gobierno de trasladar la discusión al Congreso días antes de que la Presidenta, tras el clamor de las cacerolas, dispusiera enviar al Parlamento el proyecto de las retenciones móviles.
Eso también provocó irritación, sostienen en la Casa Rosada, pues Cobos aparecía como el único promotor de una medida, que, según dicen cerca de la Presidenta, estaba en elaboración de antemano.
"La medida estaba en discusión, pero no se había terminado de cerrar. No era una decisión unilateral de Cobos, sino un plan oficial", dijo un funcionario con despacho en la Casa Rosada.
Por Lucas Colonna
De la Redacción de LA NACION
El caso Scioli
Casi un calco
- En 2003, durante los primeros meses del mandato de Néstor Kirchner, el oficialismo atacó con dureza al entonces vicepresidente por haber disentido en público sobre las tarifas de los servicios públicos y la política de derechos humanos.
- "Con Scioli está todo mal. Sus expresiones claramente no se condicen con las expresiones del Presidente y sus ministros", había dicho Alberto Fernández el 15 de agosto de aquel año. El mismo vocero de la actual ofensiva contra Cobos.
- Al día siguiente, añadió: "El de los derechos humanos es un tema ético central; cualquier idea que tienda a minimizarlo es una diferencia conceptual profunda".
- Kirchner echó luego a varios funcionarios relacionados con Scioli y dejó de hablarle por varios meses antes de la reconciliación.
La Nación
Martes 24 de Junio de 2008